El muro del camposanto, tan muerto está, que dormita,
entre la ausencia de vida y el plástico de una rosa.
Pared de llagas con frío que entre sus piedras reposa
el verde azul de la yedra sobre el ciprés donde habita.
El muro del cementerio en la humedad resucita
con líquenes de colores sobre una roca arenosa.
¡Qué curioso disparate es la ofrenda de esa losa!
pues alimentando aureolas de nuevo la vida agita.
Bajo el silencio ese muro, su sombra de nuevo ofrece,
por mor que algún caminante la busque para el descanso
y de nuevo solitario el muro siempre aparece.
No existe el alma dispuesta a disfrutar el remanso
de falsa paz y sosiego, donde la vida perece.
Tampoco pienso arrimarme a reposar, si me canso.
PepeSori
SafeCreative
entre la ausencia de vida y el plástico de una rosa.
Pared de llagas con frío que entre sus piedras reposa
el verde azul de la yedra sobre el ciprés donde habita.
El muro del cementerio en la humedad resucita
con líquenes de colores sobre una roca arenosa.
¡Qué curioso disparate es la ofrenda de esa losa!
pues alimentando aureolas de nuevo la vida agita.
Bajo el silencio ese muro, su sombra de nuevo ofrece,
por mor que algún caminante la busque para el descanso
y de nuevo solitario el muro siempre aparece.
No existe el alma dispuesta a disfrutar el remanso
de falsa paz y sosiego, donde la vida perece.
Tampoco pienso arrimarme a reposar, si me canso.
PepeSori
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