Romance... Al loco de la colina

Luis Prieto

Moderador Global
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Y aquel hombre comenzó
a subir colina arriba
llevando un palo por báculo
y una pequeña mochila.
No le acompañó la suerte
a lo largo de su vida
y cuando la tuvo, el sino
le arrebató su alegría.
Cuenta la historia que el hombre
de una amigable sonrisa,
con el tronco ya curtido
por manos encallecidas
y de tez cortada al viento,
entró en ira sin medida
cuando a las pocas semanas
de nacer, cuando tenía
por fin la suerte a su lado,
una afección amarilla
quiso llevarse por siempre
a lo que él más quería.
Con el dolor en su rostro
y sin apenas saliva,
desafiaba al eterno
poniendo la otra mejilla.
Se marchó si dejar rastro,
ni media palabra escrita
dejando sus ilusiones
reducidas a cenizas.

Y aquel hombre comenzó
a subir colina arriba
llevando un palo por báculo
y una pequeña mochila,
sin mirar atrás y sin
lágrimas en sus pupilas
quien fue visto años más tarde
por una voz conocida.
El tiempo sigue contando
que el hombre de la colina,
cayó en profunda locura
cuando dijo ver un día
junto a la luna, los rostros
que en tiempo fueron su vida.
y desde entonces escribe
versos que al cielo recita,
versos de amor y dulzura
con destellantes retinas.

"El cielo luce gallardo
con mi mujer y mi niña.
En el ocaso rosado,
la luna le canta al día."
*
Cuando la tarde se acuesta
y duerme la golondrina,
cuando el silencio pasea
por la clareada cima,
dicen que se oye versar
al loco de la colina.

Luis
 

Y aquel hombre comenzó
a subir colina arriba
llevando un palo por báculo
y una pequeña mochila.
No le acompañó la suerte
a lo largo de su vida
y cuando la tuvo, el sino
le arrebató su alegría.
Cuenta la historia que el hombre
de una amigable sonrisa,
con el tronco ya curtido
por manos encallecidas
y de tez cortada al viento,
entró en ira sin medida
cuando a las pocas semanas
de nacer, cuando tenía
por fin la suerte a su lado,
una afección amarilla
quiso llevarse por siempre
a lo que él más quería.
Con el dolor en su rostro
y sin apenas saliva,
desafiaba al eterno
poniendo la otra mejilla.
Se marchó si dejar rastro,
ni media palabra escrita
dejando sus ilusiones
reducidas a cenizas.

Y aquel hombre comenzó
a subir colina arriba
llevando un palo por báculo
y una pequeña mochila,
sin mirar atrás y sin
lágrimas en sus pupilas
quien fue visto años más tarde
por una voz conocida.
El tiempo sigue contando
que el hombre de la colina,
cayó en profunda locura
cuando dijo ver un día
junto a la luna, los rostros
que en tiempo fueron su vida.
y desde entonces escribe
versos que al cielo recita,
versos de amor y dulzura
con destellantes retinas.

"El cielo luce gallardo
con mi mujer y mi niña.
En el ocaso rosado,
la luna le canta al día."
*
Cuando la tarde se acuesta
y duerme la golondrina,
cuando el silencio pasea
por la clareada cima,
dicen que se oye versar
al loco de la colina.

Luis
Ayyyyy Luís, loco de amor inició la subida a esa colina, loco de locura infinita por haber perdido de un soplo aquello que amaba más que a la vida misma, porque no sabía vivir la vida sin su mejor inspiración, sin su fortuna y su dicha arrebatadas de sus ojos con dolor moribundo... precioso romance que nos hace vivir ese momento glorioso y eterno en que ve dibujados en el Cielo esos dos rostros amados que tanto le había hecho penar... ayyy verlos fue sentir en sus venas latir la Poesía, sentirse poeta, solo así consiguió llegar a la cima de ese sentimiento de amor profundo que late en la mismísima Vida...Ayyyy Luís que se me escapan suspiros como puños al leerte y vivir esas escenas de tus versos, de tu maravilloso y bello romance. Mil besos al cubo, pa que te sobren, ea, por algo te quiero y admiro tanto mi Escudero bonico.....muáááááááááacksssssss....
 
Excelente y emotivo romance nos compartes, amigo Luis, interpretando esos sentimientos que llevaron gran locura a quien tuvo tan duro destino.
Ahora vive ilusionado repitiendo versos de amor al cielo.

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Y aquel hombre comenzó
a subir colina arriba
llevando un palo por báculo
y una pequeña mochila.
No le acompañó la suerte
a lo largo de su vida
y cuando la tuvo, el sino
le arrebató su alegría.
Cuenta la historia que el hombre
de una amigable sonrisa,
con el tronco ya curtido
por manos encallecidas
y de tez cortada al viento,
entró en ira sin medida
cuando a las pocas semanas
de nacer, cuando tenía
por fin la suerte a su lado,
una afección amarilla
quiso llevarse por siempre
a lo que él más quería.
Con el dolor en su rostro
y sin apenas saliva,
desafiaba al eterno
poniendo la otra mejilla.
Se marchó si dejar rastro,
ni media palabra escrita
dejando sus ilusiones
reducidas a cenizas.

Y aquel hombre comenzó
a subir colina arriba
llevando un palo por báculo
y una pequeña mochila,
sin mirar atrás y sin
lágrimas en sus pupilas
quien fue visto años más tarde
por una voz conocida.
El tiempo sigue contando
que el hombre de la colina,
cayó en profunda locura
cuando dijo ver un día
junto a la luna, los rostros
que en tiempo fueron su vida.
y desde entonces escribe
versos que al cielo recita,
versos de amor y dulzura
con destellantes retinas.

"El cielo luce gallardo
con mi mujer y mi niña.
En el ocaso rosado,
la luna le canta al día."
*
Cuando la tarde se acuesta
y duerme la golondrina,
cuando el silencio pasea
por la clareada cima,
dicen que se oye versar
al loco de la colina.

Luis
Cuando lees un poema y, de forma automática van apareciendo las imágenes, nítidas, coloridas, precisas, es una sensación inolvidable.
A uno solo le queda mostrarse agradecido.
Que gran poema!
 

Y aquel hombre comenzó
a subir colina arriba
llevando un palo por báculo
y una pequeña mochila.
No le acompañó la suerte
a lo largo de su vida
y cuando la tuvo, el sino
le arrebató su alegría.
Cuenta la historia que el hombre
de una amigable sonrisa,
con el tronco ya curtido
por manos encallecidas
y de tez cortada al viento,
entró en ira sin medida
cuando a las pocas semanas
de nacer, cuando tenía
por fin la suerte a su lado,
una afección amarilla
quiso llevarse por siempre
a lo que él más quería.
Con el dolor en su rostro
y sin apenas saliva,
desafiaba al eterno
poniendo la otra mejilla.
Se marchó si dejar rastro,
ni media palabra escrita
dejando sus ilusiones
reducidas a cenizas.

Y aquel hombre comenzó
a subir colina arriba
llevando un palo por báculo
y una pequeña mochila,
sin mirar atrás y sin
lágrimas en sus pupilas
quien fue visto años más tarde
por una voz conocida.
El tiempo sigue contando
que el hombre de la colina,
cayó en profunda locura
cuando dijo ver un día
junto a la luna, los rostros
que en tiempo fueron su vida.
y desde entonces escribe
versos que al cielo recita,
versos de amor y dulzura
con destellantes retinas.

"El cielo luce gallardo
con mi mujer y mi niña.
En el ocaso rosado,
la luna le canta al día."
*
Cuando la tarde se acuesta
y duerme la golondrina,
cuando el silencio pasea
por la clareada cima,
dicen que se oye versar
al loco de la colina.

Luis
Una hermosa pero triste historia hecha poesía...una obra muy bien lograda estimado amigo Luis...me gustó visitar tu espacio...un gran abrazo poeta
 
Ayyyyy Luís, loco de amor inició la subida a esa colina, loco de locura infinita por haber perdido de un soplo aquello que amaba más que a la vida misma, porque no sabía vivir la vida sin su mejor inspiración, sin su fortuna y su dicha arrebatadas de sus ojos con dolor moribundo... precioso romance que nos hace vivir ese momento glorioso y eterno en que ve dibujados en el Cielo esos dos rostros amados que tanto le había hecho penar... ayyy verlos fue sentir en sus venas latir la Poesía, sentirse poeta, solo así consiguió llegar a la cima de ese sentimiento de amor profundo que late en la mismísima Vida...Ayyyy Luís que se me escapan suspiros como puños al leerte y vivir esas escenas de tus versos, de tu maravilloso y bello romance. Mil besos al cubo, pa que te sobren, ea, por algo te quiero y admiro tanto mi Escudero bonico.....muáááááááááacksssssss....

Mi querida amiga, me parece estar viendo esas pupilas brillando sobre ese rostro tan dulce a la vez que siento tus suspiros. Muchas gracias mi hermosa Dulcinea, mi tentación sultana, mi poetisa andaluza.
Mil besazos más pa que te sobren llenos de cariño y admiración de este tu escudero. Muakkkkssss
 
Excelente y emotivo romance nos compartes, amigo Luis, interpretando esos sentimientos que llevaron gran locura a quien tuvo tan duro destino.
Ahora vive ilusionado repitiendo versos de amor al cielo.

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Muchas gracias estimado Marcos por dedicarme tu tiempo dejando tan gratas palabras. Una pequeña historia que me vino de repente.
Recibe mis saludos con gran abrazo.
 
Cuando lees un poema y, de forma automática van apareciendo las imágenes, nítidas, coloridas, precisas, es una sensación inolvidable.
A uno solo le queda mostrarse agradecido.
Que gran poema!

Soy yo quien está agradecido por dedicarme tu tiempo dejando tan gratas palabras Alarido.
Mi gratitud con cordial saludo.
 

Y aquel hombre comenzó
a subir colina arriba
llevando un palo por báculo
y una pequeña mochila.
No le acompañó la suerte
a lo largo de su vida
y cuando la tuvo, el sino
le arrebató su alegría.
Cuenta la historia que el hombre
de una amigable sonrisa,
con el tronco ya curtido
por manos encallecidas
y de tez cortada al viento,
entró en ira sin medida
cuando a las pocas semanas
de nacer, cuando tenía
por fin la suerte a su lado,
una afección amarilla
quiso llevarse por siempre
a lo que él más quería.
Con el dolor en su rostro
y sin apenas saliva,
desafiaba al eterno
poniendo la otra mejilla.
Se marchó si dejar rastro,
ni media palabra escrita
dejando sus ilusiones
reducidas a cenizas.

Y aquel hombre comenzó
a subir colina arriba
llevando un palo por báculo
y una pequeña mochila,
sin mirar atrás y sin
lágrimas en sus pupilas
quien fue visto años más tarde
por una voz conocida.
El tiempo sigue contando
que el hombre de la colina,
cayó en profunda locura
cuando dijo ver un día
junto a la luna, los rostros
que en tiempo fueron su vida.
y desde entonces escribe
versos que al cielo recita,
versos de amor y dulzura
con destellantes retinas.

"El cielo luce gallardo
con mi mujer y mi niña.
En el ocaso rosado,
la luna le canta al día."
*
Cuando la tarde se acuesta
y duerme la golondrina,
cuando el silencio pasea
por la clareada cima,
dicen que se oye versar
al loco de la colina.

Luis
Precioso y triste Romance, poeta Luis. Me encantó pasar a disfrutarlo. Un lujo de poema con mucha sensibilidad.
Un aplauso largo y de pie. Saludo con respeto.
Azalea.
 
Pues, sí que se ha lucido, con tan bello poema, estimado poeta.. Realmente hay seres que les cae una vida
tal cual vos la describís... Vidas tan injustas que de tanto dolor solo se calman cuando les llega la muerte.
Bellísimo mensaje y bellísimo lirismo...
Afectuosamente.

Muchas gracias querido poeta. Desgraciadamente, antaño miles de familias sufrían tan injusta vida que es un poco donde me quería ir con estas letras pero que si miramos más cerca a países muy pocos desarrollados, puede que se den estas desgracias.
Recibe un fuerte y afectuoso abrazo Ivan.
 
Excelente historia relatada en hermosos versos, felicitaciones por tan bella obra, un verdadero placer leerte .
Un abrazo fraterno poeta.

Muchas gracias por dedicarme tu tiempo estimado Jalvarez. Por cierto, acabo de ver tu nombramiento como jurado. Enhorabuena!!
Recibe mis saludos cordiales
 

Y aquel hombre comenzó
a subir colina arriba
llevando un palo por báculo
y una pequeña mochila.
No le acompañó la suerte
a lo largo de su vida
y cuando la tuvo, el sino
le arrebató su alegría.
Cuenta la historia que el hombre
de una amigable sonrisa,
con el tronco ya curtido
por manos encallecidas
y de tez cortada al viento,
entró en ira sin medida
cuando a las pocas semanas
de nacer, cuando tenía
por fin la suerte a su lado,
una afección amarilla
quiso llevarse por siempre
a lo que él más quería.
Con el dolor en su rostro
y sin apenas saliva,
desafiaba al eterno
poniendo la otra mejilla.
Se marchó si dejar rastro,
ni media palabra escrita
dejando sus ilusiones
reducidas a cenizas.

Y aquel hombre comenzó
a subir colina arriba
llevando un palo por báculo
y una pequeña mochila,
sin mirar atrás y sin
lágrimas en sus pupilas
quien fue visto años más tarde
por una voz conocida.
El tiempo sigue contando
que el hombre de la colina,
cayó en profunda locura
cuando dijo ver un día
junto a la luna, los rostros
que en tiempo fueron su vida.
y desde entonces escribe
versos que al cielo recita,
versos de amor y dulzura
con destellantes retinas.

"El cielo luce gallardo
con mi mujer y mi niña.
En el ocaso rosado,
la luna le canta al día."
*
Cuando la tarde se acuesta
y duerme la golondrina,
cuando el silencio pasea
por la clareada cima,
dicen que se oye versar
al loco de la colina.

Luis
La
Locura se contagia de cierta forma
Por ejemplo yo estoy loca por el mar, es más cuando muera quiero mis cenizas ahí

Donde siempre quise estar


Fuera de lugar mi comentario

Pero siempre es grato leerte

Dos besos para vos
 
La
Locura se contagia de cierta forma
Por ejemplo yo estoy loca por el mar, es más cuando muera quiero mis cenizas ahí

Donde siempre quise estar


Fuera de lugar mi comentario

Pero siempre es grato leerte

Dos besos para vos

Mi buena Marianne, esa "locura" me parece más que hermosa. Yo tambien estoy loco por el mar, es mi lugar de paz, donde desconecto de este sórdido mundo siempre que voy de vacaciones pues antes no puedo pero bien que me gustaría acercarme en invierno.
Muchas gracias por dejarme tan bella huella Marianne.

Otros dos besos más grandes para ti
 

Y aquel hombre comenzó
a subir colina arriba
llevando un palo por báculo
y una pequeña mochila.
No le acompañó la suerte
a lo largo de su vida
y cuando la tuvo, el sino
le arrebató su alegría.
Cuenta la historia que el hombre
de una amigable sonrisa,
con el tronco ya curtido
por manos encallecidas
y de tez cortada al viento,
entró en ira sin medida
cuando a las pocas semanas
de nacer, cuando tenía
por fin la suerte a su lado,
una afección amarilla
quiso llevarse por siempre
a lo que él más quería.
Con el dolor en su rostro
y sin apenas saliva,
desafiaba al eterno
poniendo la otra mejilla.
Se marchó si dejar rastro,
ni media palabra escrita
dejando sus ilusiones
reducidas a cenizas.

Y aquel hombre comenzó
a subir colina arriba
llevando un palo por báculo
y una pequeña mochila,
sin mirar atrás y sin
lágrimas en sus pupilas
quien fue visto años más tarde
por una voz conocida.
El tiempo sigue contando
que el hombre de la colina,
cayó en profunda locura
cuando dijo ver un día
junto a la luna, los rostros
que en tiempo fueron su vida.
y desde entonces escribe
versos que al cielo recita,
versos de amor y dulzura
con destellantes retinas.

"El cielo luce gallardo
con mi mujer y mi niña.
En el ocaso rosado,
la luna le canta al día."
*
Cuando la tarde se acuesta
y duerme la golondrina,
cuando el silencio pasea
por la clareada cima,
dicen que se oye versar
al loco de la colina.

Luis


¡Bravo Luis!
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La excelencia de la poesía sonríe ante tu romance a ese loco de la colina que hallo consuelo en la poesía y en sus alturas toco cielo, donde sus amores le contemplan. ¡ME ENCANTO! Una obra literaria nos has compartido.
Un fuerte y cálido abrazo amigo POETA.
 
¡Bravo Luis!
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La excelencia de la poesía sonríe ante tu romance a ese loco de la colina que hallo consuelo en la poesía y en sus alturas toco cielo, donde sus amores le contemplan. ¡ME ENCANTO! Una obra literaria nos has compartido.
Un fuerte y cálido abrazo amigo POETA.

Me alegra que te haya gustado esta inspiración querida amiga. Muchas gracias por dejarme tan bello comentario que sabes que siempre lo valoro.
Recibe mis saludos con un gran y cálido abrazo Mireya.
 

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