selenschek manfred
Hijo de la Luna
Ahora que no estas,
hundí todo mi prestigio en un lago amargo y destilado,
toda la fantasía se abismó sobre mi
como una inmensa boca de dientes afilados.
Ni una brizna en el viento
¡ Ni un canto de pájaro ni nada !
ni siquiera una ínfima presencia entre tus alas negras,
nada que me hiciera recordar
el matorral donde retoña el cielo
donde mi mente fragmentada te conjura.
Ese manantial donde tu voz nace
el mismo que me lleva de tu boca al averno,
es un río sin rumores y sin piedras.
¡ Ahora que no estas !
me pertenezco como la concha de un caracol a tu sonido.
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