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El beso de la muerte

penabad57

Poeta veterano en el portal
Hay espejos que son catafalcos transparentes,
en su raíz la historia de una rendición,
las cenizas invisibles como signos que nadie ve,
símil de futuro en el azogue.

Si te arrodillas tiembla la curva del misterio,
el grosor de los tulipanes en el estuco blanco,
un ejército de hormigas desorientadas por la luz.

Vive dentro de los cromosomas que te alientan,
en los suburbios más profundos de tu ser
un rincón de aspas incandescentes acuna el viento del éxtasis.

Altos alambres en los labios y una razón en la mirada.

Ya ves, a la vieja nunca le sonrió la suerte
-sobrevivía como un gorrión herido
entre losas húmedas y huesos de santo-
arrastraba el humus o el carrito de metal
que entretiene la vida,
aquí y allí como un sonajero triste.

Deja un salario de humo en su testuz,
deja el tacto del papel
en los bolsillos sin fanal de la penuria,
que toquen los perfiles del cobre
las manos ajadas de la sinrazón.

Y llora, sí, llora como el monstruo de ojos suaves,
de piel suave, de rubor suave
que eres;
pon tu óbolo oscuro
en las mejillas de la parca
y recibe la noche igual que un pan recibe el alma del fuego.

Esconde tu sed en los nidos de esparto
porque hay rasguños que te besan como sonrisas de arcángel,
apenas un rocío de luz en la siniestra exactitud del tiempo,
una flor que en el incendio flamígero
escucha el suspiro amable del adiós.
 
Última edición:
Hay espejos que son rodillas azules,
en su raíz la historia de una rendición,
los cometas invisibles como trazos que nadie ve,
símil de dios en una esquina.

Me arrodillo y tiembla la curva del misterio,
el grosor de los tulipanes en el estuco blanco,
un ejército de hormigas desorientadas por la luz.

Escucha los cromosomas que te alientan,
en los suburbios más escondidos de tu ser
un rincón de aspas incandescentes acuna el viento del éxtasis.

Altos alambres en los labios y una razón en la mirada.

Ya ves, a la vieja nunca le sonrió la suerte
-sobrevivía como un gorrión herido
entre losas húmedas y huesos de santo-
arrastraba el humus o el carrito de metal
que entretiene la vida,
aquí y allí como un sonajero triste.

Deja un salario de humo en su testuz,
deja el tacto del papel
en los bolsillos sin fanal de la penuria,
que toquen los perfiles del cobre
las manos ajadas de la sinrazón.

Y llora, si, llora como el monstruo de ojos suaves,
de piel suave, de rubor suave
que eres,
pon tu óbolo oscuro
en las mejillas de la parca
y recibe la noche igual que un pan recibe el alma del fuego.

Esconde tu sed en los nidos de esparto
porque hay rasguños que te besan como sonrisas de arcángel,
apenas un rocío de luz en la siniestra exactitud del tiempo,
una flor que en el incendio flamígero
escucha el suspiro amable del adiós.


¡wow penabad! me daba hasta miedito venir a conocer este beso, pero la verdad que tu le has dado relevancia poética ¡Admirable!
Recibe mi saludo, feliz noche tengas.
 
Hay espejos que son catafalcos transparentes,
en su raíz la historia de una rendición,
las cenizas invisibles como signos que nadie ve,
símil de futuro en el azogue.

Si te arrodillas tiembla la curva del misterio,
el grosor de los tulipanes en el estuco blanco,
un ejército de hormigas desorientadas por la luz.

Vive dentro de los cromosomas que te alientan,
en los suburbios más profundos de tu ser
un rincón de aspas incandescentes acuna el viento del éxtasis.

Altos alambres en los labios y una razón en la mirada.

Ya ves, a la vieja nunca le sonrió la suerte
-sobrevivía como un gorrión herido
entre losas húmedas y huesos de santo-
arrastraba el humus o el carrito de metal
que entretiene la vida,
aquí y allí como un sonajero triste.

Deja un salario de humo en su testuz,
deja el tacto del papel
en los bolsillos sin fanal de la penuria,
que toquen los perfiles del cobre
las manos ajadas de la sinrazón.

Y llora, sí, llora como el monstruo de ojos suaves,
de piel suave, de rubor suave
que eres;
pon tu óbolo oscuro
en las mejillas de la parca
y recibe la noche igual que un pan recibe el alma del fuego.

Esconde tu sed en los nidos de esparto
porque hay rasguños que te besan como sonrisas de arcángel,
apenas un rocío de luz en la siniestra exactitud del tiempo,
una flor que en el incendio flamígero
escucha el suspiro amable del adiós.
La razon de ese beso olvidado, el recorte de unas emociones que
invitan a la ensoñacion para clarificar al final la oscuridad de
unas sensaciones casi penetradas en el caliz de el ser para ella.
excelente el ritmo y sobre todo el flujo de imagenes
perfectamente pintables. saludos de luzyabsenta
 
porque hay rasguños que te besan como sonrisas de arcángel,
apenas un rocío de luz en la siniestra exactitud del tiempo,
una flor que en el incendio flamígero
escucha el suspiro amable del adiós.

Humildemente creo que este género exalta el arte de tu pluma.
Es admirable tu trabajo de creación de universos.
Para leer y releer, sin dudas, y cito lo que me parece sublime dentro de la obra que es refinada de principio a fin.
Un abrazo.
 
La razon de ese beso olvidado, el recorte de unas emociones que
invitan a la ensoñacion para clarificar al final la oscuridad de
unas sensaciones casi penetradas en el caliz de el ser para ella.
excelente el ritmo y sobre todo el flujo de imagenes
perfectamente pintables. saludos de luzyabsenta
Gracias, LUZYABSENTA, por la visita y por la amabilidad del comentario. Un abrazo.
 
Me detengo en el titulo
y como venimos hace un momento de hablar también de muerte.

Fíjate no todas las muertes son iguales
hasta para eso hay que tener suerte
y también haber sido no ya buena persona,
sino persona a secas.

A mi madre le di besos, no muchos
pero uno muy importante
cuando se fue, y le dije te quier.

La otra fue muy distinta, ninguno de sus hijos estuvo alli,
con mi madre esrtuvimos los tres sin separarnos ni un segundo de su mano.

Un abrazo.
Días extramos desde el domingo.
 
Me detengo en el titulo
y como venimos hace un momento de hablar también de muerte.

Fíjate no todas las muertes son iguales
hasta para eso hay que tener suerte
y también haber sido no ya buena persona,
sino persona a secas.

A mi madre le di besos, no muchos
pero uno muy importante
cuando se fue, y le dije te quier.

La otra fue muy distinta, ninguno de sus hijos estuvo alli,
con mi madre esrtuvimos los tres sin separarnos ni un segundo de su mano.

Un abrazo.
Días extramos desde el domingo.
Cierto cada cuál tiene su experiencia de la muerte. Se recuerda durante mucho tiempo la de los seres más queridos, la de la de los otros, los que te han hecho daño, solo merecen indiferencia y eso siendo más que generosos... Un abrazo.
 

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