...Y me encontré conmigo ...
sin espejos por medio y los ojos cerrados,
tras la lucha en mi fuero, que de interno, olvidado,
entre entrañas perdido ví quien soy, mi camino.
Sin la carga de un cuerpo,
que de celda me hace como atando las luces
que quisieran mostrarse cual efímera estrella
de universos que el alma sin espacios alberga,
refulgente y brillante, sin saber lo que es tiempo.
En un éter, sin nubes,
me encontré con el niño que jugaba en la acera
con su tez luminosa viendo arder la fogata,
-llamas de humo en el aire, bocanadas de infiernos-
con el joven coqueto que aprendía de harapos,
y vivía el momento.
Era todo, sin nada;
con incierto destino del que dicen se forja,
con la lucha, la raza, el tesón y fatigas;
es el sino ya escrito quien nos lanza el amago,
muestra senda, o camino, pero nunca nos guía.
El albor de mañana al pretérito encostra
como etéreo avatar de una mente aturdida.
Hoy que muestra la vida más detrás que delante
y delante aparece lo de atrás sin remedio,
buen remedio parece refugiarse de asedios,
pero un "bravo" escondido solo es otro cobarde
temeroso del miedo.
No sabía del engaño;
con el brillo en los ojos que delata inocencia
vi de nuevo a mi yo sin marcar, ni etiquetas
de las que sin permiso, hacen fútil el paso;
el saber del "saber" me demuestra lo ufano
de quererle ganar a la vida, querellas.
Recordando el recuerdo
se disipan las nubes, tengo el sol hoy conmigo,
quien me muestra el sabor de lo malo y lo bueno,
y una voz que resuena como un eco en mi adentro:
"solo soy lo que soy, solo soy lo vivido."
~
Liberó la razón a mi alma un momento...
y me encontré conmigo.
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