Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
VÁSTAGO ALMENDRADO
Tus ojos son un vástago almendrado
semillas han caído en mis jardines,
Espero con mis soles que germines
los surcos de tus cuencas he labrado.
Almendros del crepúsculo dorado
con pétalos de pardo y de carmines,
deseo tu raíz en mis confines
mirando nuestro campo ya sembrado.
Los frutos maduraron todo el iris,
flotando perfumados con su lumbre,
centellan hechizados firmamentos.
Brillando en la escarpada y roja cumbre,
arbustos destilados de arcoíris,
se miran cosechando sentimientos.
Dvaldés
Tus ojos son un vástago almendrado
semillas han caído en mis jardines,
Espero con mis soles que germines
los surcos de tus cuencas he labrado.
Almendros del crepúsculo dorado
con pétalos de pardo y de carmines,
deseo tu raíz en mis confines
mirando nuestro campo ya sembrado.
Los frutos maduraron todo el iris,
flotando perfumados con su lumbre,
centellan hechizados firmamentos.
Brillando en la escarpada y roja cumbre,
arbustos destilados de arcoíris,
se miran cosechando sentimientos.
Dvaldés