Tú, que rendiste

Asklepios

Incinerando envidias
Tú, que rendiste al firmamento su oscuridad, su alegría… Tú, que defendiste las libertades del aire… el honor

de tus palabras… Hoy, ¿por qué has de temer que esos, tus labios, existan?, ¿por qué ese dudar, esa

inquietud por todo lo dicho hasta ahora? Ser fiel a uno mismo es criticable con suma facilidad sin, para ello,

tener razones o argumentos. Hoy en día, a quien más, a quien menos, a todos nos encanta desdeñar a los

demás. Descalificar se valora mucho más que poner en valor lo que sea, sobre todo si es algo ajeno.
 
Tú, que rendiste al firmamento su oscuridad, su alegría… Tú, que defendiste las libertades del aire… el honor

de tus palabras… Hoy, ¿por qué has de temer que esos, tus labios, existan?, ¿por qué ese dudar, esa

inquietud por todo lo dicho hasta ahora? Ser fiel a uno mismo es criticable con suma facilidad sin, para ello,

tener razones o argumentos. Hoy en día, a quien más, a quien menos, a todos nos encanta desdeñar a los

demás. Descalificar se valora mucho más que poner en valor lo que sea, sobre todo si es algo ajeno.
La indiferencia es el signo de lo que nos ofrecen, ahora bien en el hoy y en la presencia
es importante facilitar ese camino al sentimiento donde los propios argumentos sean
razon para esa libertad individual. excelente. saludos amables de luzyabsent
 
Gracias mil por tu compañía. No tengo palabras ya para agradecerte tus comentarios. Te invito a hojear lo que en breve editaré en la página. Un sincero abrazo compañero
 

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