Asklepios
Incinerando envidias
Tú, que rendiste al firmamento su oscuridad, su alegría… Tú, que defendiste las libertades del aire… el honor
de tus palabras… Hoy, ¿por qué has de temer que esos, tus labios, existan?, ¿por qué ese dudar, esa
inquietud por todo lo dicho hasta ahora? Ser fiel a uno mismo es criticable con suma facilidad sin, para ello,
tener razones o argumentos. Hoy en día, a quien más, a quien menos, a todos nos encanta desdeñar a los
demás. Descalificar se valora mucho más que poner en valor lo que sea, sobre todo si es algo ajeno.
de tus palabras… Hoy, ¿por qué has de temer que esos, tus labios, existan?, ¿por qué ese dudar, esa
inquietud por todo lo dicho hasta ahora? Ser fiel a uno mismo es criticable con suma facilidad sin, para ello,
tener razones o argumentos. Hoy en día, a quien más, a quien menos, a todos nos encanta desdeñar a los
demás. Descalificar se valora mucho más que poner en valor lo que sea, sobre todo si es algo ajeno.