Olvidos y recuerdos.
Tu nombre olvidé hace rato.
¿Eras fuente, flor o fragua?
Yo sólo sé que eras agua
sobre mi piel de novato.
Se desvanece el retrato
de tu cuerpo, sólo veo
la silueta, el balanceo
de tus pechos en estreno
y que dejaste sin frenos
el tranvía del deseo.
Tu rostro es una quimera.
No es puerto o mar, es pintura
que se borra, que no dura,
arroyo de primavera.
La impaciencia de la espera
entre azahares me llega.
Y tu sonrisa de entrega
se me quedó en la retina
cual rayo que en la neblina
de la mañana nos ciega.
Tu voz también he olvidado.
No sé si es guitarra o clave
pero aún escucho tu suave
suspiro descontrolado.
En mi memoria grabado
tengo el roce de tu pelo,
mi sombrero, tu pañuelo,
y el beso, que en un oleaje
nos arrastró en aquel viaje
desde el naranjal al cielo.
Tu nombre olvidé hace rato.
¿Eras fuente, flor o fragua?
Yo sólo sé que eras agua
sobre mi piel de novato.
Se desvanece el retrato
de tu cuerpo, sólo veo
la silueta, el balanceo
de tus pechos en estreno
y que dejaste sin frenos
el tranvía del deseo.
Tu rostro es una quimera.
No es puerto o mar, es pintura
que se borra, que no dura,
arroyo de primavera.
La impaciencia de la espera
entre azahares me llega.
Y tu sonrisa de entrega
se me quedó en la retina
cual rayo que en la neblina
de la mañana nos ciega.
Tu voz también he olvidado.
No sé si es guitarra o clave
pero aún escucho tu suave
suspiro descontrolado.
En mi memoria grabado
tengo el roce de tu pelo,
mi sombrero, tu pañuelo,
y el beso, que en un oleaje
nos arrastró en aquel viaje
desde el naranjal al cielo.