Todas las mujeres que amé

penabad57

Poeta veterano en el portal
Todas las mujeres que amé ya no viven en mí.

Sus rizos y la camisa estampada, jeans sin color,
los pechos dejaron islas de miel en mi boca.

Rubia o trigueña, perfil que camina como un ángel perverso,
el vestido azul azotado por el aire de una tarde de agosto inmensa.

Blanca vistió un pijama de payaso, sus curvas redondas al contraluz,
el azabache en los ojos, un estigma que ella imaginó solo por no verme.

Y llegó la deidad de un cuerpo en flor, a mí, al cansancio
sin vértebras y fue un sol su palabra y su sed.

Todas las mujeres que amé ya no viven en mí,
todas existen en un páramo al que cierro las puertas
para sobrevivir junto a esta ausencia que tan a menudo me nombra.
 
Todas las mujeres que amé ya no viven en mí.

Sus rizos y la camisa estampada, jeans sin color,
los pechos dejaron islas de miel en mi boca.

Rubia o trigueña, perfil que camina como un ángel perverso,
el vestido azul azotado por el aire de una tarde de agosto inmensa.

Blanca vistió un pijama de payaso, sus curvas redondas al contraluz,
el azabache en los ojos, un estigma que ella imaginó solo por no verme.

Y llegó la deidad de un cuerpo en flor, a mí, al cansancio
sin vértebras y fue un sol su palabra y su sed.

Todas las mujeres que amé ya no viven en mí,
todas existen en un páramo al que cierro las puertas
para sobrevivir junto a esta ausencia que tan a menudo me nombra.
Muy profundo tu poema poeta, un saludo Penabad57
 
Todas las mujeres que amé ya no viven en mí.

Sus rizos y la camisa estampada, jeans sin color,
los pechos dejaron islas de miel en mi boca.

Rubia o trigueña, perfil que camina como un ángel perverso,
el vestido azul azotado por el aire de una tarde de agosto inmensa.

Blanca vistió un pijama de payaso, sus curvas redondas al contraluz,
el azabache en los ojos, un estigma que ella imaginó solo por no verme.

Y llegó la deidad de un cuerpo en flor, a mí, al cansancio
sin vértebras y fue un sol su palabra y su sed.

Todas las mujeres que amé ya no viven en mí,
todas existen en un páramo al que cierro las puertas
para sobrevivir junto a esta ausencia que tan a menudo me nombra.


Estamos hechos de historias colmadas de personajes que han dejado huellas de diversa índole.
Encuentro a este poema tan hermoso como todos los tuyos, pero con un mensaje más cercano y legible.
Un abrazo con admiración :)
 
Todas las mujeres que amé ya no viven en mí.

Sus rizos y la camisa estampada, jeans sin color,
los pechos dejaron islas de miel en mi boca.

Rubia o trigueña, perfil que camina como un ángel perverso,
el vestido azul azotado por el aire de una tarde de agosto inmensa.

Blanca vistió un pijama de payaso, sus curvas redondas al contraluz,
el azabache en los ojos, un estigma que ella imaginó solo por no verme.

Y llegó la deidad de un cuerpo en flor, a mí, al cansancio
sin vértebras y fue un sol su palabra y su sed.

Todas las mujeres que amé ya no viven en mí,
todas existen en un páramo al que cierro las puertas
para sobrevivir junto a esta ausencia que tan a menudo me nombra.
Si yo estuviera en esa lista, créeme que me hubieses hecho feliz con tus letras


Saludos
 

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