Háblame del futuro cuando enteren
mis sueños centenares de años muertos
y colonicen genes otros puertos
en ausencia de muros que hoy nos hieren.
Estas letras seguro nos prefieren
hechos polvo diseminado en huertos
esculpidos en piedra, en rostros yertos
en tiempos donde un mudo honor confieren.
En vida se resbalan por las vanas
laderas de prejuicios y consignas
resplandores de estrellas muy lejanas.
Acusadas, proscritas por indignas
desaparecerán las más livianas
y prevalecerán las fidedignas.
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