Cruza el aire el perfume de las flores
destruídas por ráfagas del viento,
que atesora en la magia de su aliento
la simiente de luz de sus colores.
Une el mundo en su eterna sinfonía
el esplendor de la belleza amada
con la marchita madurez ajada
abrazados en triste sintonía.
Todo es canto y dolor, desde el inicio
es prestado el disfrute de esta suerte
que reciben los genes como herencia.
No hay pasión que no cueste sacrificio
y no hay vida que no traiga una muerte
en el justo vaivén de la existencia.
destruídas por ráfagas del viento,
que atesora en la magia de su aliento
la simiente de luz de sus colores.
Une el mundo en su eterna sinfonía
el esplendor de la belleza amada
con la marchita madurez ajada
abrazados en triste sintonía.
Todo es canto y dolor, desde el inicio
es prestado el disfrute de esta suerte
que reciben los genes como herencia.
No hay pasión que no cueste sacrificio
y no hay vida que no traiga una muerte
en el justo vaivén de la existencia.
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