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Alianza-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo y mis manos

justa alianza sanguínea.

En mi entraña, crece

el sonido de la cascada:

ermitaña, solitaria, decaída.

Y esa invasión profética

de la azucena,

que cada día me asombra.

Yo busco el origen del ciervo,

la aterrada motivación del suicida,

el arpegio de latitudes uniformes

que golpee mis cavernas sometidas.

Mis muslos, un hacha controvertida:

respirando cerca de la acequia contaminada,

diaria, progresivamente, atienden las luminarias

del mediodía.

Busco el azúcar exigente, la negación

del párpado, y la austera vocación del indio.

Rojo, callado, a oscuras-.



©
 
Yo y mis manos

justa alianza sanguínea.

En mi entraña, crece

el sonido de la cascada:

ermitaña, solitaria, decaída.

Y esa invasión profética

de la azucena,

que cada día me asombra.

Yo busco el origen del ciervo,

la aterrada motivación del suicida,

el arpegio de latitudes uniformes

que golpee mis cavernas sometidas.

Mis muslos, un hacha controvertida:

respirando cerca de la acequia contaminada,

diaria, progresivamente, atienden las luminarias

del mediodía.

Busco el azúcar exigente, la negación

del párpado, y la austera vocación del indio.

Rojo, callado, a oscuras-.



©
Que esa búsqueda sea fructífera. Y que encuentres lo que buscas en el silencio de tus días. Un gusto.
 
Que esa búsqueda sea fructífera. Y que encuentres lo que buscas en el silencio de tus días. Un gusto.


Quizás ya lo haya encontrado, querido amigo, ese es el problema en muchos casos: la auto valoración y la valoración de lo que te rodea. Un gran abrazo y mi amistad, gracias!!
 
Última edición:
Yo y mis manos

justa alianza sanguínea.

En mi entraña, crece

el sonido de la cascada:

ermitaña, solitaria, decaída.

Y esa invasión profética

de la azucena,

que cada día me asombra.

Yo busco el origen del ciervo,

la aterrada motivación del suicida,

el arpegio de latitudes uniformes

que golpee mis cavernas sometidas.

Mis muslos, un hacha controvertida:

respirando cerca de la acequia contaminada,

diaria, progresivamente, atienden las luminarias

del mediodía.

Busco el azúcar exigente, la negación

del párpado, y la austera vocación del indio.

Rojo, callado, a oscuras-.



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Sumamente interesante y sustancioso, este poema, querido amigo Ben.Que vaya todo bien, un abrazo.
 

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