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Biografía de un delirio

penabad57

Poeta veterano en el portal
Habitan pájaros en las colinas ciegas,
el mar es un signo o una llaga en el rumor del cielo.

Morí en una isa de ceniza, carbón y verde,
banderas de azul en los olivos
y el acento de los cactus,
tan virginal, tan exhausto.

Trompetas de viento surcan las nubes,
veo los paisajes de la infancia mientras el músculo del avión
incendia los mapas, hiere a los albatros
que regresan desde la infinitud del océano.

Soy un cuerpo sin victorias, joven aún,
en este hemisferio que roza las serpentinas del hastío,
que me marca con cicatrices viejas
de huestes ambiguas o cohortes de esparto.

Y vi, la garza entre la niebla,
y sentí desde mi periscopio de plata la lenta armonía del infinito,
y fue la orilla que borbotea el eco de tus pies,
entrelazados con el abismo.

A veces los automóviles mueren de amor
y hay gnomos bajo las duchas que cantan historias de maldad
que en sus labios fulgen y se vuelven arpegios,
rosas de alcanfor en mi corazón agreste.

¿Quién eres? Niña que recorre las almenas de un ventanal,
la muralla atónita vestida de escarcha,
un campanario que sufre por su aguja triste,
la luz de una tasca que invita a la sed
y dona la alegría del sudor y la nieve.

Me soñarás cada día como el peluche que envolviste en celofán,
pensarás en los ríos y en las catedrales,
en cómo una mano dibuja tu felicidad;
y serán las estatuas la carne de tu bienvenida,
junto a mí que me desvisto bajo las hojas del antiguo roble,
ese que al pie de tu casa da sombra a los ancianos
y finge que vuelan los vencejos para que escuches
como la vida engaña a sus acólitos,
como el futuro es la cáscara que una vez dibujaste
con tu verdad de ojos azules y tu perdón
que es un galgo que corre tras el tricornio del vendaval,
el alfil con el que sueña tu huida.

 
Última edición:
Intenso poema que precisa de varias relecturas para impregnarse de las imágenes que presenta, lo he disfrutado en esta segunda...

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Habitan pájaros en las colinas ciegas,
el mar es un signo o una llaga en el rumor del cielo.

Morí en una isa de ceniza, carbón y verde,
banderas de azul en los olivos
y el acento de los cactus,
tan virginal, tan exhausto.

Trompetas de viento surcan las nubes,
veo los paisajes de la infancia mientras el músculo del avión
incendia los mapas, hiere a los albatros
que regresan desde la infinitud del océano.

Soy un cuerpo sin victorias, joven aún,
en este hemisferio que roza las serpentinas del hastío,
que me marca con cicatrices viejas
de huestes ambiguas o cohortes de esparto.

Y vi, la garza entre la niebla,
y sentí desde mi periscopio de plata la lenta armonía del infinito,
y fue la orilla que borbotea el eco de tus pies,
entrelazados con el abismo.

A veces los automóviles mueren de amor
y hay gnomos bajo las duchas que cantan historias de maldad
que en sus labios fulgen y se vuelven arpegios,
rosas de alcanfor en mi corazón agreste.

¿Quién eres? Niña que recorre las almenas de un ventanal,
la muralla atónita vestida de escarcha,
un campanario que sufre por su aguja triste,
la luz de una tasca que invita a la sed
y dona la alegría del sudor y la nieve.

Me soñarás cada día como el peluche que envolviste en celofán,
pensarás en los ríos y en las catedrales,
en cómo una mano dibuja tu felicidad;
y serán las estatuas la carne de tu bienvenida,
junto a mí que me desvisto bajo las hojas del antiguo roble,
ese que al pie de tu casa da sombra a los ancianos
y finge que vuelan los vencejos para que escuches
como la vida engaña a sus acólitos,
como el futuro es la cáscara que una vez dibujaste
con tu verdad de ojos azules y tu perdón
que es un galgo que corre tras el tricornio del vendaval,
el alfil con el que sueña tu huida.
Una verdadera preciosidad. Que gran placer me ha dado leer este poema. Mil gracias.
 
Habitan pájaros en las colinas ciegas,
el mar es un signo o una llaga en el rumor del cielo.

Morí en una isa de ceniza, carbón y verde,
banderas de azul en los olivos
y el acento de los cactus,
tan virginal, tan exhausto.

Trompetas de viento surcan las nubes,
veo los paisajes de la infancia mientras el músculo del avión
incendia los mapas, hiere a los albatros
que regresan desde la infinitud del océano.

Soy un cuerpo sin victorias, joven aún,
en este hemisferio que roza las serpentinas del hastío,
que me marca con cicatrices viejas
de huestes ambiguas o cohortes de esparto.

Y vi, la garza entre la niebla,
y sentí desde mi periscopio de plata la lenta armonía del infinito,
y fue la orilla que borbotea el eco de tus pies,
entrelazados con el abismo.

A veces los automóviles mueren de amor
y hay gnomos bajo las duchas que cantan historias de maldad
que en sus labios fulgen y se vuelven arpegios,
rosas de alcanfor en mi corazón agreste.

¿Quién eres? Niña que recorre las almenas de un ventanal,
la muralla atónita vestida de escarcha,
un campanario que sufre por su aguja triste,
la luz de una tasca que invita a la sed
y dona la alegría del sudor y la nieve.

Me soñarás cada día como el peluche que envolviste en celofán,
pensarás en los ríos y en las catedrales,
en cómo una mano dibuja tu felicidad;
y serán las estatuas la carne de tu bienvenida,
junto a mí que me desvisto bajo las hojas del antiguo roble,
ese que al pie de tu casa da sombra a los ancianos
y finge que vuelan los vencejos para que escuches
como la vida engaña a sus acólitos,
como el futuro es la cáscara que una vez dibujaste
con tu verdad de ojos azules y tu perdón
que es un galgo que corre tras el tricornio del vendaval,
el alfil con el que sueña tu huida.
Buena y cálida tu poesía que se desliza por las colinas adentrándose a una espesura ataviada de hermosura, es como el vaivén de las olas que vienen y van con esa tonalidad dulce que secuestra mi emoción y dan ganas de volverlo a leer varias veces para endulzar mi tarde con esa melodía que amansa a las fieras, me encantó el poema y me trasladó al infinito donde se pierde el sentido y regreso a la vida, un saludo Penabab y a seguir enviando emociones al mundo que falta le hace, cuídate
 
Habitan pájaros en las colinas ciegas, /el mar es un signo o una llaga en el rumor del cielo.
Cuando uno se encuentra con versos de este calado se siente estar frente a la Gran Poesía, a esa mosnstruosidad que nos anula, nos absorbe como si de una cósmico agujero negro se tratase. Versos demiúrgicos, que recrean la realidad, haciendola inclusiva para el lector que cae atrapado en ellos. Me descubro mi pobre boina de poeta provinciano. Saludos, Poeta.
miguel
 
Habitan pájaros en las colinas ciegas,
el mar es un signo o una llaga en el rumor del cielo.

Morí en una isa de ceniza, carbón y verde,
banderas de azul en los olivos
y el acento de los cactus,
tan virginal, tan exhausto.

Trompetas de viento surcan las nubes,
veo los paisajes de la infancia mientras el músculo del avión
incendia los mapas, hiere a los albatros
que regresan desde la infinitud del océano.

Soy un cuerpo sin victorias, joven aún,
en este hemisferio que roza las serpentinas del hastío,
que me marca con cicatrices viejas
de huestes ambiguas o cohortes de esparto.

Y vi, la garza entre la niebla,
y sentí desde mi periscopio de plata la lenta armonía del infinito,
y fue la orilla que borbotea el eco de tus pies,
entrelazados con el abismo.

A veces los automóviles mueren de amor
y hay gnomos bajo las duchas que cantan historias de maldad
que en sus labios fulgen y se vuelven arpegios,
rosas de alcanfor en mi corazón agreste.

¿Quién eres? Niña que recorre las almenas de un ventanal,
la muralla atónita vestida de escarcha,
un campanario que sufre por su aguja triste,
la luz de una tasca que invita a la sed
y dona la alegría del sudor y la nieve.

Me soñarás cada día como el peluche que envolviste en celofán,
pensarás en los ríos y en las catedrales,
en cómo una mano dibuja tu felicidad;
y serán las estatuas la carne de tu bienvenida,
junto a mí que me desvisto bajo las hojas del antiguo roble,
ese que al pie de tu casa da sombra a los ancianos
y finge que vuelan los vencejos para que escuches
como la vida engaña a sus acólitos,
como el futuro es la cáscara que una vez dibujaste
con tu verdad de ojos azules y tu perdón
que es un galgo que corre tras el tricornio del vendaval,
el alfil con el que sueña tu huida.
Una manera muy original de darle vida a cada imagen

Grato leerte
 
Habitan pájaros en las colinas ciegas,
el mar es un signo o una llaga en el rumor del cielo.

Morí en una isa de ceniza, carbón y verde,
banderas de azul en los olivos
y el acento de los cactus,
tan virginal, tan exhausto.

Trompetas de viento surcan las nubes,
veo los paisajes de la infancia mientras el músculo del avión
incendia los mapas, hiere a los albatros
que regresan desde la infinitud del océano.

Soy un cuerpo sin victorias, joven aún,
en este hemisferio que roza las serpentinas del hastío,
que me marca con cicatrices viejas
de huestes ambiguas o cohortes de esparto.

Y vi, la garza entre la niebla,
y sentí desde mi periscopio de plata la lenta armonía del infinito,
y fue la orilla que borbotea el eco de tus pies,
entrelazados con el abismo.

A veces los automóviles mueren de amor
y hay gnomos bajo las duchas que cantan historias de maldad
que en sus labios fulgen y se vuelven arpegios,
rosas de alcanfor en mi corazón agreste.

¿Quién eres? Niña que recorre las almenas de un ventanal,
la muralla atónita vestida de escarcha,
un campanario que sufre por su aguja triste,
la luz de una tasca que invita a la sed
y dona la alegría del sudor y la nieve.

Me soñarás cada día como el peluche que envolviste en celofán,
pensarás en los ríos y en las catedrales,
en cómo una mano dibuja tu felicidad;
y serán las estatuas la carne de tu bienvenida,
junto a mí que me desvisto bajo las hojas del antiguo roble,
ese que al pie de tu casa da sombra a los ancianos
y finge que vuelan los vencejos para que escuches
como la vida engaña a sus acólitos,
como el futuro es la cáscara que una vez dibujaste
con tu verdad de ojos azules y tu perdón
que es un galgo que corre tras el tricornio del vendaval,
el alfil con el que sueña tu huida.

Caer detenido en ee cosmos de poesia maxima, una absorcion para esa desnudez
marcada en el desahogo y a la vez el clima atrapante. excentes las potentes
imagenes creadas. saludos de luzyabsenta
 
Buena y cálida tu poesía que se desliza por las colinas adentrándose a una espesura ataviada de hermosura, es como el vaivén de las olas que vienen y van con esa tonalidad dulce que secuestra mi emoción y dan ganas de volverlo a leer varias veces para endulzar mi tarde con esa melodía que amansa a las fieras, me encantó el poema y me trasladó al infinito donde se pierde el sentido y regreso a la vida, un saludo Penabab y a seguir enviando emociones al mundo que falta le hace, cuídate
Gracias, Mayca, por el bonito comentario que dejas. Un abrazo.
 
Cuando uno se encuentra con versos de este calado se siente estar frente a la Gran Poesía, a esa mosnstruosidad que nos anula, nos absorbe como si de una cósmico agujero negro se tratase. Versos demiúrgicos, que recrean la realidad, haciendola inclusiva para el lector que cae atrapado en ellos. Me descubro mi pobre boina de poeta provinciano. Saludos, Poeta.
miguel
Gracias, Miguel, por la generosidad de tus palabras. Un abrazo.
 

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