¿Son estos los copos del frío? El tren se arrodilla,
es un cadáver en la atmósfera azul.
La noche duerme virgen sin un oasis en su luz roja.
Ha vuelto la mañana con agujas de plomo y hay voces
de dinosaurio que no exhiben un sol.
Soy carne que se desploma o la quilla de un buque
que amanece en un baúl de insomnios.
Es suficiente el filo de una palabra para encontrar la luz perdida.
Hablamos como caracoles que regresan al punto en que se cruzan
los orangutanes y el miedo, la sinrazón y el hechizo.
Tu risa divide el tiempo como un corazón sin algas ni marfil.
Después de la isla el combate de un guiño, los pasos de un ejército
que se agota en tu vientre. Como la imposible edad de las mandrágoras,
el mezcal de tu sexo.
es un cadáver en la atmósfera azul.
La noche duerme virgen sin un oasis en su luz roja.
Ha vuelto la mañana con agujas de plomo y hay voces
de dinosaurio que no exhiben un sol.
Soy carne que se desploma o la quilla de un buque
que amanece en un baúl de insomnios.
Es suficiente el filo de una palabra para encontrar la luz perdida.
Hablamos como caracoles que regresan al punto en que se cruzan
los orangutanes y el miedo, la sinrazón y el hechizo.
Tu risa divide el tiempo como un corazón sin algas ni marfil.
Después de la isla el combate de un guiño, los pasos de un ejército
que se agota en tu vientre. Como la imposible edad de las mandrágoras,
el mezcal de tu sexo.