• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Luces congeladas-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Quizás las hojas puedan competir

con el vértigo devorador de las olas altas.

Mas en presencia de vómitos y náuseas

las pleamares bajen sus escanciadas copas.

En los árboles, junto a los buitres, testigos

del implacable género destruido, escupen

sus acicalados mausoleos, donde, un caparazón

de horas altivas y desoladas, cubre el inmenso

ruido de las ciudades despobladas.

Sean las hojas o los ruidos de los demonios,

bajen por escaleras o por sombrías manos congeladas,

llevan el musgo de todas las heridas y las arterias

cercenadas por crepúsculos marítimos.

En ellas tiende la vida a deshojar sus puertos,

sus voces acanaladas y sus ecos de muertos tristes y perfumados.

Donde llegan las rosas y los putrefactos oídos sin lóbulos,

allí donde la cúspide parece un centro de flores sin presentimientos.

Y en la administración opaca de los hombros solitarios,

olvidemos la laguna donde gestamos a unos hijos indolentes y precisos

como estampas.©
 
Quizás las hojas puedan competir

con el vértigo devorador de las olas altas.

Mas en presencia de vómitos y náuseas

las pleamares bajen sus escanciadas copas.

En los árboles, junto a los buitres, testigos

del implacable género destruido, escupen

sus acicalados mausoleos, donde, un caparazón

de horas altivas y desoladas, cubre el inmenso

ruido de las ciudades despobladas.

Sean las hojas o los ruidos de los demonios,

bajen por escaleras o por sombrías manos congeladas,

llevan el musgo de todas las heridas y las arterias

cercenadas por crepúsculos marítimos.

En ellas tiende la vida a deshojar sus puertos,

sus voces acanaladas y sus ecos de muertos tristes y perfumados.

Donde llegan las rosas y los putrefactos oídos sin lóbulos,

allí donde la cúspide parece un centro de flores sin presentimientos.

Y en la administración opaca de los hombros solitarios,

olvidemos la laguna donde gestamos a unos hijos indolentes y precisos

como estampas.©
Casi colindando con la realidad. Un abrazo, BEN.
 
Un placer recorrer tus versos , Ben , Abrazo.

Quizás las hojas puedan competir

con el vértigo devorador de las olas altas.

Mas en presencia de vómitos y náuseas

las pleamares bajen sus escanciadas copas.

En los árboles, junto a los buitres, testigos

del implacable género destruido, escupen

sus acicalados mausoleos, donde, un caparazón

de horas altivas y desoladas, cubre el inmenso

ruido de las ciudades despobladas.

Sean las hojas o los ruidos de los demonios,

bajen por escaleras o por sombrías manos congeladas,

llevan el musgo de todas las heridas y las arterias

cercenadas por crepúsculos marítimos.

En ellas tiende la vida a deshojar sus puertos,

sus voces acanaladas y sus ecos de muertos tristes y perfumados.

Donde llegan las rosas y los putrefactos oídos sin lóbulos,

allí donde la cúspide parece un centro de flores sin presentimientos.

Y en la administración opaca de los hombros solitarios,

olvidemos la laguna donde gestamos a unos hijos indolentes y precisos

como estampas.©
 
Quizás las hojas puedan competir

con el vértigo devorador de las olas altas.

Mas en presencia de vómitos y náuseas

las pleamares bajen sus escanciadas copas.

En los árboles, junto a los buitres, testigos

del implacable género destruido, escupen

sus acicalados mausoleos, donde, un caparazón

de horas altivas y desoladas, cubre el inmenso

ruido de las ciudades despobladas.

Sean las hojas o los ruidos de los demonios,

bajen por escaleras o por sombrías manos congeladas,

llevan el musgo de todas las heridas y las arterias

cercenadas por crepúsculos marítimos.

En ellas tiende la vida a deshojar sus puertos,

sus voces acanaladas y sus ecos de muertos tristes y perfumados.

Donde llegan las rosas y los putrefactos oídos sin lóbulos,

allí donde la cúspide parece un centro de flores sin presentimientos.

Y en la administración opaca de los hombros solitarios,

olvidemos la laguna donde gestamos a unos hijos indolentes y precisos

como estampas.©
Elementos naturales, hojas, rosas..., para confluir en esos anhelos donde
se desdoblan los elementos tristes para sajarlos con esa modida daga
que prede la infusion necesaria de los sentimientos.
excelente. saludos amables de luzyabsenta
 
Gracias amigo, un abrazo!

Muy agradecido por la cordialidad de tu respuesta. Hay poesias que se merecen el reflejo de la atenta
reflexion y lectura precisa, pienso que es el caso de esta obra. por ello releo de nuevo para establecerme
y encontrarme mejor entre sus contenidos de ese sentible mirar de emociones que entregas.
saludos siempre amables de luzyabsenta
 
Muy agradecido por la cordialidad de tu respuesta. Hay poesias que se merecen el reflejo de la atenta
reflexion y lectura precisa, pienso que es el caso de esta obra. por ello releo de nuevo para establecerme
y encontrarme mejor entre sus contenidos de ese sentible mirar de emociones que entregas.
saludos siempre amables de luzyabsenta


Gracias estimado amigo, un abrazo!
 
Quizás las hojas puedan competir

con el vértigo devorador de las olas altas.

Mas en presencia de vómitos y náuseas

las pleamares bajen sus escanciadas copas.

En los árboles, junto a los buitres, testigos

del implacable género destruido, escupen

sus acicalados mausoleos, donde, un caparazón

de horas altivas y desoladas, cubre el inmenso

ruido de las ciudades despobladas.

Sean las hojas o los ruidos de los demonios,

bajen por escaleras o por sombrías manos congeladas,

llevan el musgo de todas las heridas y las arterias

cercenadas por crepúsculos marítimos.

En ellas tiende la vida a deshojar sus puertos,

sus voces acanaladas y sus ecos de muertos tristes y perfumados.

Donde llegan las rosas y los putrefactos oídos sin lóbulos,

allí donde la cúspide parece un centro de flores sin presentimientos.

Y en la administración opaca de los hombros solitarios,

olvidemos la laguna donde gestamos a unos hijos indolentes y precisos

como estampas.
©

Es simplemente maravilloso el como sumerges al lector en un universo profundo y al rotar las imágenes le das un impacto al escrito ¡ Me gustó! Un agrado leerte, sañudos desde Colombia
 
Quizás las hojas puedan competir

con el vértigo devorador de las olas altas.

Mas en presencia de vómitos y náuseas

las pleamares bajen sus escanciadas copas.

En los árboles, junto a los buitres, testigos

del implacable género destruido, escupen

sus acicalados mausoleos, donde, un caparazón

de horas altivas y desoladas, cubre el inmenso

ruido de las ciudades despobladas.

Sean las hojas o los ruidos de los demonios,

bajen por escaleras o por sombrías manos congeladas,

llevan el musgo de todas las heridas y las arterias

cercenadas por crepúsculos marítimos.

En ellas tiende la vida a deshojar sus puertos,

sus voces acanaladas y sus ecos de muertos tristes y perfumados.

Donde llegan las rosas y los putrefactos oídos sin lóbulos,

allí donde la cúspide parece un centro de flores sin presentimientos.

Y en la administración opaca de los hombros solitarios,

olvidemos la laguna donde gestamos a unos hijos indolentes y precisos

como estampas.©

desgarrados versos de gran riqueza metafórica, querido amigo Ben, un placer leer,. Un abrazo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba