Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando todo calla
porque la noche cubre con su velo y las detiene
las alas multicolores de los árboles que miran
latidos transparentes del corazón que no cesa
¿dónde estás?,
cuando los camellos beben de si mismos
sabiendo que en sí mismos
está ahora el agua
que brota
de tu boca,
cuando el alacrán hace un pacto
con la roca
dejando que el veneno actúe sólo
si es preciso, en negros atardeceres
que han perdido hasta la última esperanza
¿dónde estás?,
cuando la tormenta descabalga
a los pájaros de las nubes
y abre impetuosos abanicos
en los cabellos dorados
de los campos de cebada,
cuando la luz de las alcobas
se apaga
y se encienden las antorchas
de otros tiempos
bajo las sábanas
¿dónde estás?,
cuando mi brazo acaricia el aire
que seguro has respirado
hace apenas un instante
y ahora
¿dónde estás?
Estás en las cubiertas de la noche
en el rápido latido del arroyo
en el sorbo tan sediento del camello
en el pico del veneno
en el lomo de la nube
en el dardo del trueno
en la cintura de la espiga
en la llama que crepita en las alcobas
en el aire que arma ahora
la caricia de mis manos,
ahí estás
cuando todo calla.
porque la noche cubre con su velo y las detiene
las alas multicolores de los árboles que miran
latidos transparentes del corazón que no cesa
¿dónde estás?,
cuando los camellos beben de si mismos
sabiendo que en sí mismos
está ahora el agua
que brota
de tu boca,
cuando el alacrán hace un pacto
con la roca
dejando que el veneno actúe sólo
si es preciso, en negros atardeceres
que han perdido hasta la última esperanza
¿dónde estás?,
cuando la tormenta descabalga
a los pájaros de las nubes
y abre impetuosos abanicos
en los cabellos dorados
de los campos de cebada,
cuando la luz de las alcobas
se apaga
y se encienden las antorchas
de otros tiempos
bajo las sábanas
¿dónde estás?,
cuando mi brazo acaricia el aire
que seguro has respirado
hace apenas un instante
y ahora
¿dónde estás?
Estás en las cubiertas de la noche
en el rápido latido del arroyo
en el sorbo tan sediento del camello
en el pico del veneno
en el lomo de la nube
en el dardo del trueno
en la cintura de la espiga
en la llama que crepita en las alcobas
en el aire que arma ahora
la caricia de mis manos,
ahí estás
cuando todo calla.