Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esa cuerda está ahí para tender mis palabras
y que no se pierdan,
para que vivan en ese amontonarse sobre ti
como la lluvia
en ese germinar de labios exprimidos
hasta el último aliento
que apacienta en tu garganta.
La cuerda, tu pie, tu muslo
tu cintura, tu vientre
tus redondeados senos
el largo de tu cuello
tu boca, tus pestañas
por donde yo camino
con la debida destreza,
el orgullo justo
la lentitud de las tortugas
el ansia del camaleón
los colores necesarios
el tacto excesivo
descalzo,
piel en el hondo reblandecido de la roca
piel en la respuesta
de la curva sin bordes
ladeada por la yema de los dedos
donde vibran las notas
del alambicado instrumento
que son tus palabras que ahora cuelgan
en las mías
en una misma cuerda
en una única vida.