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Interludio del sueño que no llega

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INTERLUDIO DEL SUEÑO QUE NO LLEGA

44.jpg

Ilust.: "La melancolía según M.V. Manalo

“El hombre es la más bella creación del aire”.

Juan Larrea


Una dormida querencia se despierta

y trae olvidados alborozos

Las cañas junto al río suenan y ahuyentan los recuerdos

sigo esperando la mañana que me traiga aquella noche

en la que un ruiseñor evocó la catedral perdida


Los ojos verdinegros de los pinos dejaban escapar

sus lágrimas de sueño y yo me hundía con la cara frente al sol

La noche como legítima defensa

noche amalgamada de luna y arcoiris

mientras yo esperaba al lado de la tumba recién abierta


Una sensación gelatinosa me adormecía entre los lirios

y desde mi lejana infancia me llegaban trinos y cartillas de escritura

por la asíntota de mi vida que buscaba la grandeza de una nube

yo ascendía como un ave carcomida por las faltas de ortografía

El río traía rumores escarlatas y pequeños juncos

invadidos por el temor de ser cestos u homenajes a las bellas


En los extremos del cielo se balancean los equinoccios

bellos en su inconsciencia de ser excusa del viento

y las nubes son como escalas adornadas de futuro

No estaremos convencidos de nuestra vocación de árbol

mientras en los jardines no resuenen los clarines del pasado


Viejas batallas que nos tallaron en mármol

ocultando entre los ropajes rígidos

mensajes que anunciaban la paz que nunca llegó

La niebla que inunda los espejos trae las pequeñas barcas

que escaparon del naufragio

ya es madrugada de adviento y los estorninos sollozan

en la desolada ausencia de las ramas


Las ruinas de deshacen entre los pianos vacíos de sonido

¡que amargo el despertar sin el fulgor de sus sombras!

¿Porqué las amatistas resuenan en el piar de los pájaros?

Ecos malvas en la refracción obligada de los velos

bajo los que las miradas de las doncellas impuras

hacen oscilar los lampadarios y asustan a los viejos sacristanes


Vuelvo a las catedrales sin sombra que alimentan a un solo ciprés

Vuelvo a las plazuelas ignoradas de mi infancia

depositadas en los cofres que contienen los trigos de mi pasado

Aunque yo nunca tuve pasado

nunca me perdí entre tus brazos en flor

siempre dormí junto al río de los besos que no fueron

entre los juncos temerosos de ser cestos u homenajes a las bellas.

Nunca fui.
 
INTERLUDIO DEL SUEÑO QUE NO LLEGA

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Ilust.: "La melancolía según M.V. Manalo

“El hombre es la más bella creación del aire”.

Juan Larrea


Una dormida querencia se despierta

y trae olvidados alborozos

Las cañas junto al río suenan y ahuyentan los recuerdos

sigo esperando la mañana que me traiga aquella noche

en la que un ruiseñor evocó la catedral perdida


Los ojos verdinegros de los pinos dejaban escapar

sus lágrimas de sueño y yo me hundía con la cara frente al sol

La noche como legítima defensa

noche amalgamada de luna y arcoiris

mientras yo esperaba al lado de la tumba recién abierta


Una sensación gelatinosa me adormecía entre los lirios

y desde mi lejana infancia me llegaban trinos y cartillas de escritura

por la asíntota de mi vida que buscaba la grandeza de una nube

yo ascendía como un ave carcomida por las faltas de ortografía

El río traía rumores escarlatas y pequeños juncos

invadidos por el temor de ser cestos u homenajes a las bellas


En los extremos del cielo se balancean los equinoccios

bellos en su inconsciencia de ser excusa del viento

y las nubes son como escalas adornadas de futuro

No estaremos convencidos de nuestra vocación de árbol

mientras en los jardines no resuenen los clarines del pasado


Viejas batallas que nos tallaron en mármol

ocultando entre los ropajes rígidos

mensajes que anunciaban la paz que nunca llegó

La niebla que inunda los espejos trae las pequeñas barcas

que escaparon del naufragio

ya es madrugada de adviento y los estorninos sollozan

en la desolada ausencia de las ramas


Las ruinas de deshacen entre los pianos vacíos de sonido

¡que amargo el despertar sin el fulgor de sus sombras!

¿Porqué las amatistas resuenan en el piar de los pájaros?

Ecos malvas en la refracción obligada de los velos

bajo los que las miradas de las doncellas impuras

hacen oscilar los lampadarios y asustan a los viejos sacristanes


Vuelvo a las catedrales sin sombra que alimentan a un solo ciprés

Vuelvo a las plazuelas ignoradas de mi infancia

depositadas en los cofres que contienen los trigos de mi pasado

Aunque yo nunca tuve pasado

nunca me perdí entre tus brazos en flor

siempre dormí junto al río de los besos que no fueron

entre los juncos temerosos de ser cestos u homenajes a las bellas.

Nunca fui.
Si nunca fuiste pudiste ser todo, todo lo pretendido y soñado, todo lo ergido en esas monumentales paredes oníricas. Un abrazo, Miguel.
 
Gracias, goodlook por estas hermosas palabras que me dejas. La infancia, esa patria del hombre, reaparece con insistencia para recordar tal vez toda la potencialidad no aprovechada. Pero uno prefiere verla con la nostalgia de las cosas del ayer. Un abrazo, amigo mío.
miguel
 
Hola, Rosmery. Un comentario el tuyo que es todo un argumento de meditación. esa que nunca es previa a la redacción del poema. En mi caso al menos, el poema es como un ex-abrupto, algo que necesita ser expulsado biológicamente del espíritu del que escribe. Gracias por tu deferencia al visitarme. Un cordial saludo,
miguel
 
Muchas gracias, espinas. Tienes razón, comparto tu sentir: la infancia es la única compañera que tenemos los solitarios y de ella nacen las fuerzas que nos impulsan a seguir. Tratamos de recuperarla en los días del incierto futuro. La infancia, la ingenuidad de la infancia... Saludos.
miguel
 
Vuelvo a las catedrales sin sombra que alimentan a un solo ciprés

Vuelvo a las plazuelas ignoradas de mi infancia

depositadas en los cofres que contienen los trigos de mi pasado

ESTIMADO Miguel, a veces he sentido las ganas de no tener pasado como dice le próximo verso de su exqusito poema. Destaco estos versos no porque sean más ni menos que los demás sino porque me llamaron... Así como cuando alquien está en la esquina y le hace señas a uno que venga...

Besos de colores en un abrazooooooo de amistad, no sabe como alimenta mi alma sus versos,
 
Hola, Guadalupe, mi querida compañera: de nuevo consigue emocionarme con sus comentarios. El pasado, amiga mía, puede ser tanto una losa pesada que condiciona nuestro vivir o una fuente indispensable donde saciar nuestra sed de vida. Son opciones que cada uno ha de escoger. Bueno es que alguien, en esta caso la poesía, nos las muestre con su colorido y sus sombras para ayudarnos en tan trascendental decisión. Espero que siga bien allá por su colorida tierra americana en la que tantas vivencias dejaron desde estas otras mediterráneas. Un fraternal abrazo,
miguel
 
La infancia es una época referencial para nuestra vida adulta, es muy
determinante en todo lo que logramos hacer y a veces, nos derrumba
ese cansancio de tanto luchar en la soledad que nos abruma, quizás no
haya consuelo para esa invisibilidad en que nos sumergieron en esa
época tan sensible, pero la fuerza del espíritu es el mejor motor para
construir nuestro presente a nuestra medida. Disculpa lo extenso,
tocaste fibras muy íntimas que aún me afectan. Gracias por compartir
tus letras para nuestra reflexión y disfrute. Besitos apretados en tus
mejillas.
 
Muchas gracias, Anamer, querida c0mpañera. La extensión del comentario, si cmo en tu caso, es de contenido sustancioso nunca ha de disculparse. Antes al contrario, se agradece saber que las letras que se comentan han servido para estimular la comunicación entre nosotros. Yo pienso que en este y, en general, todos las páginas literarias, estamos enrocados en una casi mecánica estructura de saludos y agradecimientos; rara vez se adentra uno en el enriquecedor paisaje de la opinión. Tú lo hecho y yo te lo agradezco muchísimo. Un cordial saludo,
miguel
 
INTERLUDIO DEL SUEÑO QUE NO LLEGA

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Ilust.: "La melancolía según M.V. Manalo

“El hombre es la más bella creación del aire”.

Juan Larrea


Una dormida querencia se despierta

y trae olvidados alborozos

Las cañas junto al río suenan y ahuyentan los recuerdos

sigo esperando la mañana que me traiga aquella noche

en la que un ruiseñor evocó la catedral perdida


Los ojos verdinegros de los pinos dejaban escapar

sus lágrimas de sueño y yo me hundía con la cara frente al sol

La noche como legítima defensa

noche amalgamada de luna y arcoiris

mientras yo esperaba al lado de la tumba recién abierta


Una sensación gelatinosa me adormecía entre los lirios

y desde mi lejana infancia me llegaban trinos y cartillas de escritura

por la asíntota de mi vida que buscaba la grandeza de una nube

yo ascendía como un ave carcomida por las faltas de ortografía

El río traía rumores escarlatas y pequeños juncos

invadidos por el temor de ser cestos u homenajes a las bellas


En los extremos del cielo se balancean los equinoccios

bellos en su inconsciencia de ser excusa del viento

y las nubes son como escalas adornadas de futuro

No estaremos convencidos de nuestra vocación de árbol

mientras en los jardines no resuenen los clarines del pasado


Viejas batallas que nos tallaron en mármol

ocultando entre los ropajes rígidos

mensajes que anunciaban la paz que nunca llegó

La niebla que inunda los espejos trae las pequeñas barcas

que escaparon del naufragio

ya es madrugada de adviento y los estorninos sollozan

en la desolada ausencia de las ramas


Las ruinas de deshacen entre los pianos vacíos de sonido

¡que amargo el despertar sin el fulgor de sus sombras!

¿Porqué las amatistas resuenan en el piar de los pájaros?

Ecos malvas en la refracción obligada de los velos

bajo los que las miradas de las doncellas impuras

hacen oscilar los lampadarios y asustan a los viejos sacristanes


Vuelvo a las catedrales sin sombra que alimentan a un solo ciprés

Vuelvo a las plazuelas ignoradas de mi infancia

depositadas en los cofres que contienen los trigos de mi pasado

Aunque yo nunca tuve pasado

nunca me perdí entre tus brazos en flor

siempre dormí junto al río de los besos que no fueron

entre los juncos temerosos de ser cestos u homenajes a las bellas.

Nunca fui.


Es un gran poema, Miguel, en ambos sentidos, y dispensa la ironía. Me temo que aunque yo también practique la escritura surrealista, nunca termino de comprender un poema de este sesgo o clase. Eso no impide adentrarse más cómodamente, y desde esta posición irrefutable de incomprensión inicial, y relajadamente, en el vértigo de algunas imágenes y metáforas, que se disfrutan con una sola ojeada. Me gustó mucho; en particular esos versos tan esenciales en tu trabajo poético, que sigo aunque no todo lo que me gustaría, los últimos versos donde se transcribe la inexistencia de algo que se añora del pasado. Un saludo amigo-.
 
Muchas gracias, querido compañero Ben, por tu emocionante comentario. Creo que la poesía, como hecho estético, es una propuesta de diálogo que termina en sintonía entre el autor y el lector. Y esto es mucho más rotundo, y a la par más selectivo, en la poesía surrealista. Porque la capacidad de análisis de los aspectos formales del poema se diluye dejando paso a la esencia, generalmente soterrada en las difíciles metáforas y juegos de palabras que la disfrazan. En paralelo con su homóloga la pintura surrealista la emoción prima sobre cualquier análisis razonado. O te emociona el poema, o la pintura e su caso, o es un acto fallido, de sintonía imposible. Te agradezco tu alentadora visita y seguiremos escribiendo esto que damos en llamar poesía surrealista. No se si Breton y los suyos estarían muy conformes. Un abrazo,
miguel
 
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Ilust.: "La melancolía según M.V. Manalo

“El hombre es la más bella creación del aire”.

Juan Larrea


Una dormida querencia se despierta

y trae olvidados alborozos

Las cañas junto al río suenan y ahuyentan los recuerdos

sigo esperando la mañana que me traiga aquella noche

en la que un ruiseñor evocó la catedral perdida


Los ojos verdinegros de los pinos dejaban escapar

sus lágrimas de sueño y yo me hundía con la cara frente al sol

La noche como legítima defensa

noche amalgamada de luna y arcoiris

mientras yo esperaba al lado de la tumba recién abierta


Una sensación gelatinosa me adormecía entre los lirios

y desde mi lejana infancia me llegaban trinos y cartillas de escritura

por la asíntota de mi vida que buscaba la grandeza de una nube

yo ascendía como un ave carcomida por las faltas de ortografía

El río traía rumores escarlatas y pequeños juncos

invadidos por el temor de ser cestos u homenajes a las bellas


En los extremos del cielo se balancean los equinoccios

bellos en su inconsciencia de ser excusa del viento

y las nubes son como escalas adornadas de futuro

No estaremos convencidos de nuestra vocación de árbol

mientras en los jardines no resuenen los clarines del pasado


Viejas batallas que nos tallaron en mármol

ocultando entre los ropajes rígidos

mensajes que anunciaban la paz que nunca llegó

La niebla que inunda los espejos trae las pequeñas barcas

que escaparon del naufragio

ya es madrugada de adviento y los estorninos sollozan

en la desolada ausencia de las ramas


Las ruinas de deshacen entre los pianos vacíos de sonido

¡que amargo el despertar sin el fulgor de sus sombras!

¿Porqué las amatistas resuenan en el piar de los pájaros?

Ecos malvas en la refracción obligada de los velos

bajo los que las miradas de las doncellas impuras

hacen oscilar los lampadarios y asustan a los viejos sacristanes


Vuelvo a las catedrales sin sombra que alimentan a un solo ciprés

Vuelvo a las plazuelas ignoradas de mi infancia

depositadas en los cofres que contienen los trigos de mi pasado

Aunque yo nunca tuve pasado

nunca me perdí entre tus brazos en flor

siempre dormí junto al río de los besos que no fueron

entre los juncos temerosos de ser cestos u homenajes a las bellas.

Nunca fui.

Abrir ese tarro donde uno considera que los primero momentos vitales son
esencia..., quizas las emociones desaprovechan ese verbo donde la nostalgia
es capaz de medir el ayer y las emodiones de los tiempos vividos. excelente.
saludos afectuosos de luzyabsenta
 

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