Si alguna vez en mi avatar te extraño
es náufrago en tu boca delincuente.
El mar es solo mar si es tu torrente
y mi aguacero, amor, su dulce caño.
Todo me arrima a ti, todo me ata
en este fuego lento que me arde;
eres mi cruz, mi miedo más cobarde,
la cegadora llama que me mata.
Una galerna fiera en tu sonrisa
alborota mi nave y tu cordura
y en su humedal caliente me aposenta.
Así te quiero yo, diosa indecisa,
Electra hoy, mañana Vesta pura,
ardiente brasa o tempestad violenta.
Aquí, allá y en todas partes.