Miguel Mercurio
Poeta recién llegado
Cuando ya no lo esperaba
vino a mi casa el amor
envuelto en unos perfumes
de naranja y de limón.
En una clara mañana
libre y radiante llamó
con silbido de jilguero
posándose en mi balcón.
Al instante de sentirlo
vibró de nuevo mi voz
y a mis pálidas mejillas
volvió el rosado color.
Se marchó la vieja herrumbre
que a su aroma sucumbió
y los maltrechos harapos
de vivo verde tiñó
para darles mayor lustre
y enfundarlos en charol.
Se abrió de mi hogar la puerta
a su melosa canción
de largos y azules días
salpicados por el sol.
Se abrió y de pronto le dije:
-¡Entra y haz que la escuche yo!
vino a mi casa el amor
envuelto en unos perfumes
de naranja y de limón.
En una clara mañana
libre y radiante llamó
con silbido de jilguero
posándose en mi balcón.
Al instante de sentirlo
vibró de nuevo mi voz
y a mis pálidas mejillas
volvió el rosado color.
Se marchó la vieja herrumbre
que a su aroma sucumbió
y los maltrechos harapos
de vivo verde tiñó
para darles mayor lustre
y enfundarlos en charol.
Se abrió de mi hogar la puerta
a su melosa canción
de largos y azules días
salpicados por el sol.
Se abrió y de pronto le dije:
-¡Entra y haz que la escuche yo!