Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Salitre amargo
Desprogramo los sueños el reloj,
se inundó de alarmas
el pueblo y la ciudad,
prohibieron abrazos y visitas,
decretaron distancias
al amor y colgaron
un solo aviso,
cerrado por la peste;
desde entonces los invisibles
sin biografía, los viejos,
los ignorados sin salud,
los de los días contados
si alcanzamos otro día
respirando, preparamos
el té del desahogo
y aunque llegue
lo que se espera
no cruzamos los dedos,
ni estamos de rodillas...
a sorbo lento bebemos
el salitre amargo de las aves
con fatiga, disuelto en agua
esperanza,
para alimentar la vida.
Desprogramo los sueños el reloj,
se inundó de alarmas
el pueblo y la ciudad,
prohibieron abrazos y visitas,
decretaron distancias
al amor y colgaron
un solo aviso,
cerrado por la peste;
desde entonces los invisibles
sin biografía, los viejos,
los ignorados sin salud,
los de los días contados
si alcanzamos otro día
respirando, preparamos
el té del desahogo
y aunque llegue
lo que se espera
no cruzamos los dedos,
ni estamos de rodillas...
a sorbo lento bebemos
el salitre amargo de las aves
con fatiga, disuelto en agua
esperanza,
para alimentar la vida.