Por el ocaso del cielo,
entre fulgores puros del poniente
y las sombras que buscan esconderse,
dejaré mis sentimientos.
Con el campo y los árboles callados
y el niño que yo llevo en mis adentros.
Con golondrinas dibujando líneas
y el río cristalino de recuerdos.
Con todo lo que lleva la mirada
enfrentada con realidad y sueños.
Con todo cuanto tiene el corazón
guardado en el desván con polvo viejo.
Con el aliento de la brisa fresca
y los párpados de la luna abiertos...
camino con mis ojos hacia abajo,
por el ocaso del cielo.
Luis
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