Inquilinos

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Profundamente desanimado, salí temprano del cementerio rumbo a mi antigua casa: he pasado otra noche en vela sin encontrar un fantasma.

En la cocina los estuve observando de nuevo: la madre gritaba al hijo porque la corbata no aparecía por ningún lado; el padre, sin despertar del todo, cogió un pan y salió casi arrastrando los pies; luego el hijo derramó la leche en el mantel y la madre tuvo que llevarse la mano a la boca como para que no se le salieran las entrañas. Después se quedó sola conmigo; se sentó a beber su café salpicado con lágrimas de ojos perdidos, luego tomó el teléfono y comenzó a escribir, comenzó a reír, comenzó a hacerse lejana. Sentí que que notaría mi presencia, pero no.

No puedes asustarlos, me digo, porque los fantasmas no existen. Sin embargo, esta noche, como cada noche, volveré al cementerio.
 
Profundamente desanimado, salí temprano del cementerio rumbo a mi antigua casa: he pasado otra noche en vela sin encontrar un fantasma.

En la cocina los estuve observando de nuevo: la madre gritaba al hijo porque la corbata no aparecía por ningún lado; el padre, sin despertar del todo, cogió un pan y salió casi arrastrando los pies; luego el hijo derramó la leche en el mantel y la madre tuvo que llevarse la mano a la boca como para que no se le salieran las entrañas. Después se quedó sola conmigo; se sentó a beber su café salpicado con lágrimas de ojos perdidos, luego tomó el teléfono y comenzó a escribir, comenzó a reír, comenzó a hacerse lejana. Sentí que que notaría mi presencia, pero no.

No puedes asustarlos, me digo, porque los fantasmas no existen. Sin embargo, esta noche, como cada noche, volveré al cementerio.



Desde la perspectiva de un fantasma, la dejaron sola al irse a sus actividades, parece que voló su razón y siente culpa, porque perdió a uno, esto es infinitamente triste pues era una familia Peter, ya sabes que yo descompongo las historias que me cuentas mi Querido Amigo y Admirado Poeta @Martín Vera , pero ¿que tal que todos lo somos, (fantasmas) y los que no lo son, son precisamente los que así vemos? Se me ocurre eso ahora, de noche -no tan profunda. Me ha gustado y quedo muy bien, asusta esa fragmentación y si, honestamente, me entristece imaginarlo. Cuando nunca has tenido nada no sabes lo que es perder, pero cuando lo has tenido todo y lo pierdes, eso me hace doler. Muchas Gracias por compartir tu arte. Te saludo afectuosamente y te deseo hermosos días plenos de Sol, Salud, Aire puro, Armonía y naturalmente Poesía
 
Desde la perspectiva de un fantasma, la dejaron sola al irse a sus actividades, parece que voló su razón y siente culpa, porque perdió a uno, esto es infinitamente triste pues era una familia Peter, ya sabes que yo descompongo las historias que me cuentas mi Querido Amigo y Admirado Poeta @Martín Vera , pero ¿que tal que todos lo somos, (fantasmas) y los que no lo son, son precisamente los que así vemos? Se me ocurre eso ahora, de noche -no tan profunda. Me ha gustado y quedo muy bien, asusta esa fragmentación y si, honestamente, me entristece imaginarlo. Cuando nunca has tenido nada no sabes lo que es perder, pero cuando lo has tenido todo y lo pierdes, eso me hace doler. Muchas Gracias por compartir tu arte. Te saludo afectuosamente y te deseo hermosos días plenos de Sol, Salud, Aire puro, Armonía y naturalmente Poesía
Será la mugrosa cuarentena y que todo al rededor suena a muerte, pero casi todas mis prosas están inundadas de fantasmas. Este texto está abierto, y ya sabes que puedes sumar ahí todo lo que quieres. Tu sola lectura enriquece el texto, querida amiga Grace.
Te saludo con vitalidad y paseo mis buenos deseos por tus profusos jardines. Paz.
 
Ja, ja, ja... Estuvo bueno. Si vieras que le he echado el ojo a unas pencas de nopal cargaditas de tunas cardonas para hacer un colonche con pie de pulque chamaquero que, ¡ay nanita!, nada más con imaginarlo ya estoy prendido y borracho.
Que chido que pases, hermano. Saludos cordiales.
es en buena onda...
 
Voy a vivir en Aguas Calientes en unos cuantos meses... No conozco mucho Mexico,
pero si me echaré un pulque y un tepache...
 
Profundamente desanimado, salí temprano del cementerio rumbo a mi antigua casa: he pasado otra noche en vela sin encontrar un fantasma.

En la cocina los estuve observando de nuevo: la madre gritaba al hijo porque la corbata no aparecía por ningún lado; el padre, sin despertar del todo, cogió un pan y salió casi arrastrando los pies; luego el hijo derramó la leche en el mantel y la madre tuvo que llevarse la mano a la boca como para que no se le salieran las entrañas. Después se quedó sola conmigo; se sentó a beber su café salpicado con lágrimas de ojos perdidos, luego tomó el teléfono y comenzó a escribir, comenzó a reír, comenzó a hacerse lejana. Sentí que que notaría mi presencia, pero no.

No puedes asustarlos, me digo, porque los fantasmas no existen. Sin embargo, esta noche, como cada noche, volveré al cementerio.
Mi querido poeta, en qué plano andaremos flotando!!!
Con la convivencia, uno se mimetiza, se contagia, se convierte.
Juro que no sabía que un fantasma hiciera arte de sus letras.
Te mando un abrazo muy fuerte y respetuoso.
 
Mi querido poeta, en qué plano andaremos flotando!!!
Con la convivencia, uno se mimetiza, se contagia, se convierte.
Juro que no sabía que un fantasma hiciera arte de sus letras.
Te mando un abrazo muy fuerte y respetuoso.
Es lo que yo digo: de tanto abrazar fantasmas hasta puedo entender por qué ya nadie me dirige la palabra en mi funeral. Qué mal rollo. :D
No sé de dónde se me ha metido últimamente este ánimo necrófilo, aunque puede ser por este entorno mundial malsano. Lo bueno es que tenemos estos rincones para encontrar presencias tan cálidas como la tuya, compañerita Medusa. Muchas gracias por venir y comentar.
Abrazos enormes.
 
Profundamente desanimado, salí temprano del cementerio rumbo a mi antigua casa: he pasado otra noche en vela sin encontrar un fantasma.

En la cocina los estuve observando de nuevo: la madre gritaba al hijo porque la corbata no aparecía por ningún lado; el padre, sin despertar del todo, cogió un pan y salió casi arrastrando los pies; luego el hijo derramó la leche en el mantel y la madre tuvo que llevarse la mano a la boca como para que no se le salieran las entrañas. Después se quedó sola conmigo; se sentó a beber su café salpicado con lágrimas de ojos perdidos, luego tomó el teléfono y comenzó a escribir, comenzó a reír, comenzó a hacerse lejana. Sentí que que notaría mi presencia, pero no.

No puedes asustarlos, me digo, porque los fantasmas no existen. Sin embargo, esta noche, como cada noche, volveré al cementerio.
Me gustó mucho el escrito, Martín, es atrapante!! Un gusto leerte.
Saludo cordial. Azalea.
 

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