Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Profundamente desanimado, salí temprano del cementerio rumbo a mi antigua casa: he pasado otra noche en vela sin encontrar un fantasma.
En la cocina los estuve observando de nuevo: la madre gritaba al hijo porque la corbata no aparecía por ningún lado; el padre, sin despertar del todo, cogió un pan y salió casi arrastrando los pies; luego el hijo derramó la leche en el mantel y la madre tuvo que llevarse la mano a la boca como para que no se le salieran las entrañas. Después se quedó sola conmigo; se sentó a beber su café salpicado con lágrimas de ojos perdidos, luego tomó el teléfono y comenzó a escribir, comenzó a reír, comenzó a hacerse lejana. Sentí que que notaría mi presencia, pero no.
No puedes asustarlos, me digo, porque los fantasmas no existen. Sin embargo, esta noche, como cada noche, volveré al cementerio.
En la cocina los estuve observando de nuevo: la madre gritaba al hijo porque la corbata no aparecía por ningún lado; el padre, sin despertar del todo, cogió un pan y salió casi arrastrando los pies; luego el hijo derramó la leche en el mantel y la madre tuvo que llevarse la mano a la boca como para que no se le salieran las entrañas. Después se quedó sola conmigo; se sentó a beber su café salpicado con lágrimas de ojos perdidos, luego tomó el teléfono y comenzó a escribir, comenzó a reír, comenzó a hacerse lejana. Sentí que que notaría mi presencia, pero no.
No puedes asustarlos, me digo, porque los fantasmas no existen. Sin embargo, esta noche, como cada noche, volveré al cementerio.