Se llenan de espumas las miradas

Anamer

Poeta veterano en el portal
Equipo Revista "Eco y latido"
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Como una soledad te acuestas,
esperando los hombros que te sostengan,
es una lucha que no acaba,
un viento que doblega tus páginas,
como quieren doblegar nuestros corazones.


La esperanza nos sopla la frente,
alzamos las manos inventando la fe,
no importa si se aclara el cielo o si llueve.


La piedra será nuestra casa, nuestro refugio,
meciéndose en el acantilado.


Las almas combaten,
el mar protege la raza, a sus hombres,
a esos que van dejando su sangre
por el camino despiadado de la represión,
de la falsa floración,
del dorado hierro que confunde
las convicciones y compra voluntades.


Tanteamos el motivo de las olas,
los cuerpos se buscan, rompen el silencio,
se llenan de espuma las miradas,
al divisar el requiebro de la roca.

Todos, como un solo pueblo,
atravesamos la bruma,
para escribir en la orilla.


Nos entregamos
nuestra bandera limpia,
sin remiendos,
sin que la servidumbre
alcance su vuelo y la detenga,
sin que el amor nos desgarre
para modelar otra historia
sin tiempo y sin nombre.


A lo lejos se escucha el canto,
el cielo se enciende finalmente libre
se guardan en el libro los acuerdos.


Las pupilas se buscan para descansar
su victoria, sólo la fuerza se desploma,
el sonido de la música
logra conquistar el agua.


Los anillos son ahora sombras,
que caminan descalzas por los recodos.

Ana Mercedes Villalobos
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Como una soledad te acuestas,
esperando los hombros que te sostengan,
es una lucha que no acaba,
un viento que doblega tus páginas,
como quieren doblegar nuestros corazones.


La esperanza nos sopla la frente,
alzamos las manos inventando la fe,
no importa si se aclara el cielo o si llueve.


La piedra será nuestra casa, nuestro refugio,
meciéndose en el acantilado.


Las almas combaten,
el mar protege la raza, a sus hombres,
a esos que van dejando su sangre
por el camino despiadado de la represión,
de la falsa floración,
del dorado hierro que confunde
las convicciones y compra voluntades.


Tanteamos el motivo de las olas,
los cuerpos se buscan, rompen el silencio,
se llenan de espuma las miradas,
al divisar el requiebro de la roca.

Todos, como un solo pueblo,
atravesamos la bruma,
para escribir en la orilla.


Nos entregamos
nuestra bandera limpia,
sin remiendos,
sin que la servidumbre
alcance su vuelo y la detenga,
sin que el amor nos desgarre
para modelar otra historia
sin tiempo y sin nombre.


A lo lejos se escucha el canto,
el cielo se enciende finalmente libre
se guardan en el libro los acuerdos.


Las pupilas se buscan para descansar
su victoria, sólo la fuerza se desploma,
el sonido de la música
logra conquistar el agua.


Los anillos son ahora sombras,
que caminan descalzas por los recodos.

Ana Mercedes Villalobos
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Leerte es un regalo que nos da,
un deleite sublime del que nos dejas disfrutar a cada instante.

Saludos amiga.
 
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Como una soledad te acuestas,
esperando los hombros que te sostengan,
es una lucha que no acaba,
un viento que doblega tus páginas,
como quieren doblegar nuestros corazones.


La esperanza nos sopla la frente,
alzamos las manos inventando la fe,
no importa si se aclara el cielo o si llueve.


La piedra será nuestra casa, nuestro refugio,
meciéndose en el acantilado.


Las almas combaten,
el mar protege la raza, a sus hombres,
a esos que van dejando su sangre
por el camino despiadado de la represión,
de la falsa floración,
del dorado hierro que confunde
las convicciones y compra voluntades.


Tanteamos el motivo de las olas,
los cuerpos se buscan, rompen el silencio,
se llenan de espuma las miradas,
al divisar el requiebro de la roca.

Todos, como un solo pueblo,
atravesamos la bruma,
para escribir en la orilla.


Nos entregamos
nuestra bandera limpia,
sin remiendos,
sin que la servidumbre
alcance su vuelo y la detenga,
sin que el amor nos desgarre
para modelar otra historia
sin tiempo y sin nombre.


A lo lejos se escucha el canto,
el cielo se enciende finalmente libre
se guardan en el libro los acuerdos.


Las pupilas se buscan para descansar
su victoria, sólo la fuerza se desploma,
el sonido de la música
logra conquistar el agua.


Los anillos son ahora sombras,
que caminan descalzas por los recodos.

Ana Mercedes Villalobos
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Una marcha hacia la plenitud. Una marcha que camina insuflada por la fé, dejando atrás tanta derrota en el corazón. Una marcha para acabar con la tiranía de la velocidad del presente. La marcha del amor. Hermosa composición querida Ana. Fue una grata lectura. Un gran abrazo.
 
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Como una soledad te acuestas,
esperando los hombros que te sostengan,
es una lucha que no acaba,
un viento que doblega tus páginas,
como quieren doblegar nuestros corazones.


La esperanza nos sopla la frente,
alzamos las manos inventando la fe,
no importa si se aclara el cielo o si llueve.


La piedra será nuestra casa, nuestro refugio,
meciéndose en el acantilado.


Las almas combaten,
el mar protege la raza, a sus hombres,
a esos que van dejando su sangre
por el camino despiadado de la represión,
de la falsa floración,
del dorado hierro que confunde
las convicciones y compra voluntades.


Tanteamos el motivo de las olas,
los cuerpos se buscan, rompen el silencio,
se llenan de espuma las miradas,
al divisar el requiebro de la roca.

Todos, como un solo pueblo,
atravesamos la bruma,
para escribir en la orilla.


Nos entregamos
nuestra bandera limpia,
sin remiendos,
sin que la servidumbre
alcance su vuelo y la detenga,
sin que el amor nos desgarre
para modelar otra historia
sin tiempo y sin nombre.


A lo lejos se escucha el canto,
el cielo se enciende finalmente libre
se guardan en el libro los acuerdos.


Las pupilas se buscan para descansar
su victoria, sólo la fuerza se desploma,
el sonido de la música
logra conquistar el agua.


Los anillos son ahora sombras,
que caminan descalzas por los recodos.

Ana Mercedes Villalobos
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Toda una colección de bellas letras para aumentar tu acerbo poético, pleno de hermosas imágenes.
Besos y versos.
 
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Como una soledad te acuestas,
esperando los hombros que te sostengan,
es una lucha que no acaba,
un viento que doblega tus páginas,
como quieren doblegar nuestros corazones.


La esperanza nos sopla la frente,
alzamos las manos inventando la fe,
no importa si se aclara el cielo o si llueve.


La piedra será nuestra casa, nuestro refugio,
meciéndose en el acantilado.


Las almas combaten,
el mar protege la raza, a sus hombres,
a esos que van dejando su sangre
por el camino despiadado de la represión,
de la falsa floración,
del dorado hierro que confunde
las convicciones y compra voluntades.


Tanteamos el motivo de las olas,
los cuerpos se buscan, rompen el silencio,
se llenan de espuma las miradas,
al divisar el requiebro de la roca.

Todos, como un solo pueblo,
atravesamos la bruma,
para escribir en la orilla.


Nos entregamos
nuestra bandera limpia,
sin remiendos,
sin que la servidumbre
alcance su vuelo y la detenga,
sin que el amor nos desgarre
para modelar otra historia
sin tiempo y sin nombre.


A lo lejos se escucha el canto,
el cielo se enciende finalmente libre
se guardan en el libro los acuerdos.


Las pupilas se buscan para descansar
su victoria, sólo la fuerza se desploma,
el sonido de la música
logra conquistar el agua.


Los anillos son ahora sombras,
que caminan descalzas por los recodos.

Ana Mercedes Villalobos
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Versos refinados de imagenes muy sentitivas que reflejan principios y situaciones en el ciclo de la vida.....creo que por momentos salen los maestros da poesia para regalarnos este arte en su amxima expresion ..ANAMER felicitaciones y gracias por compartir vuestroas magistrales inspiraciones.
 
ora que le echates al ponche?

Te enamoraste de un Chavista?
 
Última edición por un moderador:
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Como una soledad te acuestas,
esperando los hombros que te sostengan,
es una lucha que no acaba,
un viento que doblega tus páginas,
como quieren doblegar nuestros corazones.


La esperanza nos sopla la frente,
alzamos las manos inventando la fe,
no importa si se aclara el cielo o si llueve.


La piedra será nuestra casa, nuestro refugio,
meciéndose en el acantilado.


Las almas combaten,
el mar protege la raza, a sus hombres,
a esos que van dejando su sangre
por el camino despiadado de la represión,
de la falsa floración,
del dorado hierro que confunde
las convicciones y compra voluntades.


Tanteamos el motivo de las olas,
los cuerpos se buscan, rompen el silencio,
se llenan de espuma las miradas,
al divisar el requiebro de la roca.

Todos, como un solo pueblo,
atravesamos la bruma,
para escribir en la orilla.


Nos entregamos
nuestra bandera limpia,
sin remiendos,
sin que la servidumbre
alcance su vuelo y la detenga,
sin que el amor nos desgarre
para modelar otra historia
sin tiempo y sin nombre.


A lo lejos se escucha el canto,
el cielo se enciende finalmente libre
se guardan en el libro los acuerdos.


Las pupilas se buscan para descansar
su victoria, sólo la fuerza se desploma,
el sonido de la música
logra conquistar el agua.


Los anillos son ahora sombras,
que caminan descalzas por los recodos.

Ana Mercedes Villalobos
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No sé ni que decir Merce de tanto que me ha gustado. En serio... no quiero echarlo a perder. ¿Me perdonas? Lo voy a re leerlo otro tanto de lo mucho que me gustó. Agrandaré un par de estrofas porque se me quedaron grabadas -no significa que el resto no me haya fascinado- Por favor recibe mi saludo cariñoso y mis mejores deseos sinfín

P.S. Cuando se me pase la fascinación regreso a comentar apropiadamente
 
Wooooow magistrales versos el amor en su máxima expresión, Lagüera y la paz ya no es un libro, simplemente dos seres entregando hasta la última gota de sangre y sudor. Impresionante poesía, Anamer, saludos Daniel

Si mi querido Dani, el amor en su máxima expresión, pero mas bien entre mi
hermosa tierra y yo, soñando, viéndola como debe estar, como esperamos que
sea de nuevo muy pronto. Gracias por llegar a mis letras con tu enorme cariño
y tu siempre cálida y acertada palabra. Besitos apretados en tus mejillas.
 
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Como una soledad te acuestas,
esperando los hombros que te sostengan,
es una lucha que no acaba,
un viento que doblega tus páginas,
como quieren doblegar nuestros corazones.


La esperanza nos sopla la frente,
alzamos las manos inventando la fe,
no importa si se aclara el cielo o si llueve.


La piedra será nuestra casa, nuestro refugio,
meciéndose en el acantilado.


Las almas combaten,
el mar protege la raza, a sus hombres,
a esos que van dejando su sangre
por el camino despiadado de la represión,
de la falsa floración,
del dorado hierro que confunde
las convicciones y compra voluntades.


Tanteamos el motivo de las olas,
los cuerpos se buscan, rompen el silencio,
se llenan de espuma las miradas,
al divisar el requiebro de la roca.

Todos, como un solo pueblo,
atravesamos la bruma,
para escribir en la orilla.


Nos entregamos
nuestra bandera limpia,
sin remiendos,
sin que la servidumbre
alcance su vuelo y la detenga,
sin que el amor nos desgarre
para modelar otra historia
sin tiempo y sin nombre.


A lo lejos se escucha el canto,
el cielo se enciende finalmente libre
se guardan en el libro los acuerdos.


Las pupilas se buscan para descansar
su victoria, sólo la fuerza se desploma,
el sonido de la música
logra conquistar el agua.


Los anillos son ahora sombras,
que caminan descalzas por los recodos.

Ana Mercedes Villalobos
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No sólo es la belleza sino es la profundidad de tus versos lo que me impresiona querida y estimada Anamer, ya sabes, soy una admiradora de esa pluma azul que posees y que recorre tanto de la vida misma como lo que le acompaña. Estupendas imágenes. Te dejo mi abrazo con todo mi afecto.
 
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Como una soledad te acuestas,
esperando los hombros que te sostengan,
es una lucha que no acaba,
un viento que doblega tus páginas,
como quieren doblegar nuestros corazones.


La esperanza nos sopla la frente,
alzamos las manos inventando la fe,
no importa si se aclara el cielo o si llueve.


La piedra será nuestra casa, nuestro refugio,
meciéndose en el acantilado.


Las almas combaten,
el mar protege la raza, a sus hombres,
a esos que van dejando su sangre
por el camino despiadado de la represión,
de la falsa floración,
del dorado hierro que confunde
las convicciones y compra voluntades.


Tanteamos el motivo de las olas,
los cuerpos se buscan, rompen el silencio,
se llenan de espuma las miradas,
al divisar el requiebro de la roca.

Todos, como un solo pueblo,
atravesamos la bruma,
para escribir en la orilla.


Nos entregamos
nuestra bandera limpia,
sin remiendos,
sin que la servidumbre
alcance su vuelo y la detenga,
sin que el amor nos desgarre
para modelar otra historia
sin tiempo y sin nombre.


A lo lejos se escucha el canto,
el cielo se enciende finalmente libre
se guardan en el libro los acuerdos.


Las pupilas se buscan para descansar
su victoria, sólo la fuerza se desploma,
el sonido de la música
logra conquistar el agua.


Los anillos son ahora sombras,
que caminan descalzas por los recodos.

Ana Mercedes Villalobos
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Inmensamente bello, como el agua pura dirigiendo nuestras vidas, feliz día Anamer, un saludo afectuoso
 
Una marcha hacia la plenitud. Una marcha que camina insuflada por la fé, dejando atrás tanta derrota en el corazón. Una marcha para acabar con la tiranía de la velocidad del presente. La marcha del amor. Hermosa composición querida Ana. Fue una grata lectura. Un gran abrazo.

Muchas gracias mi querido Danilo, eso quiero, que sea la marcha hacia
la libertar y el amor. Rico tener tu compañía y te grata palabra en mis
letras. Besitos apretados en tus mejillas.
 
Toda una colección de bellas letras para aumentar tu acerbo poético, pleno de hermosas imágenes.
Besos y versos.

Manuel que fiesta encontrarte en mis letras, llenas de alegría mi corazón
querido amigo. Gracias mil por esta compañía tuya que tanto significa.
Besitos apretados en tus mejillas.
 
Versos refinados de imagenes muy sentitivas que reflejan principios y situaciones en el ciclo de la vida.....creo que por momentos salen los maestros da poesia para regalarnos este arte en su amxima expresion ..ANAMER felicitaciones y gracias por compartir vuestroas magistrales inspiraciones.

Gracias mil por tu sensible comentario Alas, aprecio tus palabras, pero lo de maestro
aún me queda lejos, sin embargo me gusta que lo disfrutes y si de alguna manera te
deja alguna enseñanza, me haces muy feliz. Besitos apretados en tus mejillas.
 
No sé ni que decir Merce de tanto que me ha gustado. En serio... no quiero echarlo a perder. ¿Me perdonas? Lo voy a re leerlo otro tanto de lo mucho que me gustó. Agrandaré un par de estrofas porque se me quedaron grabadas -no significa que el resto no me haya fascinado- Por favor recibe mi saludo cariñoso y mis mejores deseos sinfín

P.S. Cuando se me pase la fascinación regreso a comentar apropiadamente

Gracias Grace, las puertas están abiertas siempre en mis letras.
Me halaga este comentario que me dejas, es solo un grito de desahogo,
una manera de calmar las rabias y las frustraciones. Besitos apretados
en tus mejillas.
 
No sólo es la belleza sino es la profundidad de tus versos lo que me impresiona querida y estimada Anamer, ya sabes, soy una admiradora de esa pluma azul que posees y que recorre tanto de la vida misma como lo que le acompaña. Estupendas imágenes. Te dejo mi abrazo con todo mi afecto.

Que hermoso tu comentario Bristy, me honras con tus hermosas palabras.
Gracias mil veces por tu cercanía y tu calidez para con mis letras. Besitos
apretados en tus mejillas.
 
La esperanza nos sopla la frente,
alzamos las manos inventando la fe,
no importa si se aclara el cielo o si llueve.

Es un poema tan actual, tan necesario para estos tiempos oscuros que vive nuestro tan castigado planeta...
Es extensivo a todos los pueblos que sufren, como sociedad, como individualidad en cada alma, y creo que la esperanza y la fortaleza dependen de cada persona que decida crearla y seguir.
Me emociona tu manera de escribir, Analinda, tu trabajo no pasa desapercibido, no es solo arte, es mucho más.
Gracias por compartirlo con nosotros.
Abrazos que te alcancen.
 
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Como una soledad te acuestas,
esperando los hombros que te sostengan,
es una lucha que no acaba,
un viento que doblega tus páginas,
como quieren doblegar nuestros corazones.


La esperanza nos sopla la frente,
alzamos las manos inventando la fe,
no importa si se aclara el cielo o si llueve.


La piedra será nuestra casa, nuestro refugio,
meciéndose en el acantilado.


Las almas combaten,
el mar protege la raza, a sus hombres,
a esos que van dejando su sangre
por el camino despiadado de la represión,
de la falsa floración,
del dorado hierro que confunde
las convicciones y compra voluntades.


Tanteamos el motivo de las olas,
los cuerpos se buscan, rompen el silencio,
se llenan de espuma las miradas,
al divisar el requiebro de la roca.

Todos, como un solo pueblo,
atravesamos la bruma,
para escribir en la orilla.


Nos entregamos
nuestra bandera limpia,
sin remiendos,
sin que la servidumbre
alcance su vuelo y la detenga,
sin que el amor nos desgarre
para modelar otra historia
sin tiempo y sin nombre.


A lo lejos se escucha el canto,
el cielo se enciende finalmente libre
se guardan en el libro los acuerdos.


Las pupilas se buscan para descansar
su victoria, sólo la fuerza se desploma,
el sonido de la música
logra conquistar el agua.


Los anillos son ahora sombras,
que caminan descalzas por los recodos.

Ana Mercedes Villalobos
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El amor se balancea entre la guerra y la paz entre tantos y rock & rollo, la piel y el alma se unen para estos versos que juegan entre melancolía y ansiedad. Simplemente maravilloso!!! Felicitaciones Ana por tu majestuosa poesía, saludos Daniel
 

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