AZÚCAR EN LOS LABIOS
Te siento salir finísima de mis ojos
yéndote con la melancolía
de mis dedos que pasan
por el triángulo de tu respiración.
Eres única
por eso te mastico con la vehemencia
de un eclipse y sus elevados atuendos
de vidrio…
y llueve porque tú quieres
porque la melancolía es un músculo
que se contrae
cuando te pienso,
porque tu boca es dúctil mimbre
mirando hacia la mar.
Allí amo la solera
que te envuelve
porque eres pequeña y madrugan
en tus labios
las franjas del amanecer
porque haces costuras con los días
que parpadean en forma
de una frágil avecilla.
El silencio hecha
su abril en tu boca
y
mansamente hermosa
te balanceas en mi nuca
y en los desaguaderos donde
es visible tu cuerpo de cisne
y tu estatura de agua.
Detrás de las páginas
tú,
detrás del azul
la herencia de la mariposa
donde puedo respirarte otra vez
mientras juntas las horas
y planeas como ave en los áticos
que se acicalan en el corazón.
Te toco en lo raquídeo que le sucede
al silencio y
me hago sombra
para encolarme al color de tus ojos
que traen de regreso mi infancia.
Quiéreme en tu alma
y plágiame en tus huesos
con un verso virgen, con una palabra
que lleve mi nombre
y traspase tu risa.
Quiero colgar
esta transparencia gozosa
en tu abrigo de soles blancos.
Piénsame y rellena este silencio
con una mirada desenfrenada,
apunta el día en que el viento
fue azúcar en nuestros labios…
EBAN
Septiembre, 2020
yéndote con la melancolía
de mis dedos que pasan
por el triángulo de tu respiración.
Eres única
por eso te mastico con la vehemencia
de un eclipse y sus elevados atuendos
de vidrio…
y llueve porque tú quieres
porque la melancolía es un músculo
que se contrae
cuando te pienso,
porque tu boca es dúctil mimbre
mirando hacia la mar.
Allí amo la solera
que te envuelve
porque eres pequeña y madrugan
en tus labios
las franjas del amanecer
porque haces costuras con los días
que parpadean en forma
de una frágil avecilla.
El silencio hecha
su abril en tu boca
y
mansamente hermosa
te balanceas en mi nuca
y en los desaguaderos donde
es visible tu cuerpo de cisne
y tu estatura de agua.
Detrás de las páginas
tú,
detrás del azul
la herencia de la mariposa
donde puedo respirarte otra vez
mientras juntas las horas
y planeas como ave en los áticos
que se acicalan en el corazón.
Te toco en lo raquídeo que le sucede
al silencio y
me hago sombra
para encolarme al color de tus ojos
que traen de regreso mi infancia.
Quiéreme en tu alma
y plágiame en tus huesos
con un verso virgen, con una palabra
que lleve mi nombre
y traspase tu risa.
Quiero colgar
esta transparencia gozosa
en tu abrigo de soles blancos.
Piénsame y rellena este silencio
con una mirada desenfrenada,
apunta el día en que el viento
fue azúcar en nuestros labios…
EBAN
Septiembre, 2020
Última edición: