Camy
Camelia Miranda
No hay manera
de evitar que te desboques
cuando mi alma se destiñe
y las hojas se desprenden una a una.
No hay manera
de evitar que te dejes caer
y ruedes con la humedad de la tristeza
hasta mi boca sentir tu sal.
No hay manera
de precisar cuándo te detendrás,
mientras se sostenga el ocaso
entre las ramas de la ausencia.
Diciembre 18, 2010