Fredmore
Romano Manfre More
Hay un ser
capaz de alcanzar nuevos cuerpos espaciales,
de bucear mares abismales,
de descubrir nuevos satélites y planetas,
de encontrar otros astros y cometas,
pero no logra alcanzar la paz en la tierra
ni evitar los peligros de la guerra.
Hay un ser
capaz de lograr del átomo la fisión
y producir de nuevas energías la emisión,
de reducir las distancias entre naciones
e inventar nuevos medios de comunicaciones,
pero no alcanza de los pueblos el entendimiento,
ni de la pacífica convivencia el advenimiento.
Hay un ser
capaz de vencer del dolor el sufrimiento,
de aliviar del mal el padecimiento,
de crear laboratorios, clínicas y hospitales,
de elaborar nuevos productos medicinales,
pero el contagio de una bacteria agresiva
todavía espera una vacuna efectiva.
El ser humano
de inteligencia e ingenio dotado,
al amor universal está llamado,
a compartir el mismo cielo y tierra,
para lograr la paz y evitar la guerra
por encima de las diferencias culturales,
religiosas, políticas y raciales.
Al ser humano
se le concedió esta tierra en consignación
para su cuidado y conservación;
ésta es la voluntad de Dios, ésta es su vocación
y de los pueblos la natural aspiración.
Entonces sonreirá el universo asombroso
sobre un mundo unido y victorioso.
capaz de alcanzar nuevos cuerpos espaciales,
de bucear mares abismales,
de descubrir nuevos satélites y planetas,
de encontrar otros astros y cometas,
pero no logra alcanzar la paz en la tierra
ni evitar los peligros de la guerra.
Hay un ser
capaz de lograr del átomo la fisión
y producir de nuevas energías la emisión,
de reducir las distancias entre naciones
e inventar nuevos medios de comunicaciones,
pero no alcanza de los pueblos el entendimiento,
ni de la pacífica convivencia el advenimiento.
Hay un ser
capaz de vencer del dolor el sufrimiento,
de aliviar del mal el padecimiento,
de crear laboratorios, clínicas y hospitales,
de elaborar nuevos productos medicinales,
pero el contagio de una bacteria agresiva
todavía espera una vacuna efectiva.
El ser humano
de inteligencia e ingenio dotado,
al amor universal está llamado,
a compartir el mismo cielo y tierra,
para lograr la paz y evitar la guerra
por encima de las diferencias culturales,
religiosas, políticas y raciales.
Al ser humano
se le concedió esta tierra en consignación
para su cuidado y conservación;
ésta es la voluntad de Dios, ésta es su vocación
y de los pueblos la natural aspiración.
Entonces sonreirá el universo asombroso
sobre un mundo unido y victorioso.