Su labio

penabad57

Poeta veterano en el portal
Otra vez la insustancial palabrería que somos.
Y la confesión inútil cuando las copas ya están vacías.
Ahora, mudos, es el instante de la mirada perdida.

Me salva su proximidad, el calor de su palabra,
las piernas extendidas, las piernas enormemente largas,
sus pechos puntiagudos bajo el abrigo rojo.

Afuera hay un reflejo de luna llena,
en la plaza su labio me roza,
su labio de mercurio, su labio húmedo
que no sabe huir.
 
Otra vez la insustancial palabrería que somos.
Y la confesión inútil cuando las copas ya están vacías.
Ahora, mudos, es el instante de la mirada perdida.

Me salva su proximidad, el calor de su palabra,
las piernas extendidas, las piernas enormemente largas,
sus pechos puntiagudos bajo el abrigo rojo.

Afuera hay un reflejo de luna llena,
en la plaza su labio me roza,
su labio de mercurio, su labio húmedo
que no sabe huir.
Siempre hay una cercanía que nos salva y si no la hubiera habría que inventarla.
Las cercanías son calor seguro y tienen algo de círculo en su rojo, de acierto en la respuesta, de plaza concurrida.
Gracias por tu poema, saludos.
 
Otra vez la insustancial palabrería que somos.
Y la confesión inútil cuando las copas ya están vacías.
Ahora, mudos, es el instante de la mirada perdida.

Me salva su proximidad, el calor de su palabra,
las piernas extendidas, las piernas enormemente largas,
sus pechos puntiagudos bajo el abrigo rojo.

Afuera hay un reflejo de luna llena,
en la plaza su labio me roza,
su labio de mercurio, su labio húmedo
que no sabe huir.
¡Qué belleza! Se disfruta el paisaje de sus letras y de ese momento eternizado por su labio que no sabe huir...
Un placer de lectura.
Saludos.
 
Otra vez la insustancial palabrería que somos.
Y la confesión inútil cuando las copas ya están vacías.
Ahora, mudos, es el instante de la mirada perdida.

Me salva su proximidad, el calor de su palabra,
las piernas extendidas, las piernas enormemente largas,
sus pechos puntiagudos bajo el abrigo rojo.

Afuera hay un reflejo de luna llena,
en la plaza su labio me roza,
su labio de mercurio, su labio húmedo
que no sabe huir.
Un labio apresado en esa sensualidad donde la confesion es manifestacion
de ese instinto supremo donde derrmar el anfora congelada de los sentimientos.
no sabber y mejor interpretar la ceremonia. bellissimo.
saludos amables de luzyabsenta
 

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