Camy
Camelia Miranda
Noche tributaria
se presta en silencio,
constela,
subyuga sin labios,
sin lengua,
hasta los hilos
más sabios de la piel.
Aposta a un par solitario
para extremar su corriente
que sigilosa se arraiga…
Y te alcanza,
antes que tus párpados dimitan.
Tú sólo estás ahí,
inane al roce
y al desorden
de la rutina.
Sosteniendo una joya
en tus volátiles manos
-y cedes-
consientes el introito
abriendo tu portal,
dejándote inundar
con tensa lumbre,
sugiriendo,
para alterar la pasividad.
Detonando sin oler
cada bisel decidido;
donde no hay métrica,
ni rima propuesta.
Calcinando la horma
que libera un estribillo
de tu sangre enarbolada,
desenfrenada…
y así, sin más
¡cruzas el límite!
y lo haces tremendamente
….tuyo
La noche se explaya,
reverbera su seda
con todos sus íconos…
Y aún con la respiración entrecortada,
entregas al alba tu ungido lienzo….
entregas al alba tu ungido lienzo….