Pasemos lista aquellos que soñamos
con los instantes puros, extinguidos,
de sonrisas que apenas casi damos
y con juegos de niños ya perdidos.
Por estaciones de rutina vamos
sin prestar atención a los chasquidos
de aquello que por poco casi amamos
y sin embargo lega sus latidos.
Veamos la caída de los rayos
sobre otoñales surcos, filigranas
con las hojas que ceden sus desmayos.
Sintamos la frescura en las mañanas
que son del paraíso sus ensayos
y reposan en frente de ventanas.