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El corazón con el que sueñan todos los pájaros

penabad57

Poeta veterano en el portal
El vórtice en llamas,
el marasmo,
la turbina,
los ejes y las bielas,
el engranaje de una atmósfera de hielo,
los surcos con ojos en la piel donde duermen gusanos de hojalata,
la leyenda de la abeja y sus cromosomas albinos,
el resplandor de los lunares en el lugar donde las hojas de amianto
vuelan como córvidos sin napalm.

Aquí, en mi leyenda, en tu leyenda, ramas en el parasol,
los cuernos del hambre como racimos de uvas fértiles al sol y a la luna,
Robinson de almendras tu máscara,
la lengua que arroja sílfides de estaño,
la cal de las hormigas arrastrándose
vientre arriba con sus ocelos reticulares
y su disciplina de cometa.

Desde un beso el laberinto al que llega tu lágrima,
¿por qué lloras si hay un mundo de palomas en tus labios?,
el platino reverbera, aro del mezcal, constelación
y plumaje en la tez del azteca, pirámide que sufre el filo del esmalte,
círculos y horóscopos, alucinaciones albas en el túmulo y la serpiente roja.

Ya te has vuelto rosal y calavera,
un bulevar bajo la lluvia en aquel invierno de esquilas,
campanas en tu voz, el frío cristalino en la pereza del cristal,
las horas de nieve y el reloj quieto como un abril fósil.

Te creo, ya estás en mí, la muralla de tu ciudad y los recuerdos,
las niñas junto al río en la edad de los hombres grises
y la historia romana en los sillares,
ventrílocuos bajo los párpados de un campanario.

Ven, aquí vive mi mar, el faro triste donde murieron las gaviotas,
mi calle de versos de alambre invoca a tu portal y le ofrece margaritas blancas,
signos de esparto.

“Somos la yugular de una incógnita”, pero si unes tu zafiro
con la roca de mi ser, alas sin oscuridad soplarán confines de viento,
entonces seremos la isla de un océano impar,
el corazón con el que sueñan todos los pájaros
que huyen sin pudor del maleficio de su sombra.
 
Última edición:
El vórtice en llamas,
el marasmo,
la turbina,
los ejes y las bielas,
el engranaje de una atmósfera de hielo,
los surcos con ojos en la piel donde duermen gusanos de hojalata,
la leyenda de la abeja y sus cromosomas albinos,
el resplandor de los lunares en el lugar donde las hojas de amianto
vuelan como córvidos sin napalm.

Aquí, en mi leyenda, en tu leyenda, ramas en el parasol,
los cuernos del hambre como racimos de uvas fértiles al sol y a la luna,
Robinson de almendras tu máscara,
la lengua que arroja sílfides de estaño,
la cal de las hormigas arrastrándose
vientre arriba con sus ocelos reticulares
y su disciplina de cometa.

Desde un beso el laberinto al que llega tu lágrima,
¿por qué lloras si hay un mundo de palomas en tus labios?,
el platino reverbera, aro del mezcal, constelación
y plumaje en la tez del azteca, pirámide que sufre el filo del esmalte,
círculos y horóscopos, alucinaciones albas en el túmulo y la serpiente roja.

Ya te has vuelto rosal y calavera,
un bulevar bajo la lluvia en aquel invierno de esquilas,
campanas en tu voz, el frío cristalino en la pereza del cristal,
las horas de nieve y el reloj quieto como un abril fósil.

Te creo, ya estás en mí, la muralla de tu ciudad y los recuerdos,
las niñas junto al río en la edad de los hombres grises
y la historia romana en los sillares,
ventrílocuos bajo los párpados de un campanario.

Ven, aquí vive mi mar, el faro triste donde murieron las gaviotas,
mi calle de versos de alambre invoca a tu portal y le ofrece margaritas blancas,
signos de esparto.

“Somos la yugular de una incógnita”, pero si unes tu zafiro
con la roca de mi ser, alas sin oscuridad soplarán confines de viento,
entonces seremos la isla de un océano impar,
el corazón con el que sueñan todos los pájaros
que huyen sin pudor del maleficio de su sombra.
Atmosferas crecientes al ver el espacio de las dudas en esas fragilidades
de la inconsistencia de la realidad que vivimos. nos refugiamos en la duda
esperando esos vientos que puedan romper las edades de lo mas gris.
excelente. saludos amables de luzyabsenta
 
Ya te has vuelto rosal y calavera,
un bulevar bajo la lluvia en aquel invierno de esquilas,
campanas en tu voz, el frío cristalino en la pereza del cristal,
las horas de nieve y el reloj quieto como un abril fósil.
Supremo surrealismo, mágica expresión de lo íntimo e inexpresable, decididamente música en verso. Un poema insuperable, de relecturas obligatorias y siempre descubridoras. Para esa antología de poemas que MP nos debe a sus fieles. Con todo mi admirado cariño,
miguel
 
Última edición:
la lengua que arroja sílfides de estaño,

campanas en tu voz, el frío cristalino en la pereza del cristal,
las horas de nieve y el reloj quieto como un abril fósil.
mi calle de versos de alambre invoca a tu portal y le ofrece margaritas blancas,
signos de esparto
“Somos la yugular de una incógnita”, pero si unes tu zafiro
con la roca de mi ser, alas sin oscuridad soplarán confines de viento,
entonces seremos la isla de un océano impar,
el corazón con el que sueñan todos los pájaros
que huyen sin pudor del maleficio de su sombra.

Bravo!! Excelentes pinceladas en este escrito que se eleva entre el sardinel del surrealismo y el encanto de tu buena pluma, penabad. Un enorme placer recorrer tu escrito. Te dejo mi aplauso. Saludos cordiales.
Azalea.
 
El vórtice en llamas,
el marasmo,
la turbina,
los ejes y las bielas,
el engranaje de una atmósfera de hielo,
los surcos con ojos en la piel donde duermen gusanos de hojalata,
la leyenda de la abeja y sus cromosomas albinos,
el resplandor de los lunares en el lugar donde las hojas de amianto
vuelan como córvidos sin napalm.

Aquí, en mi leyenda, en tu leyenda, ramas en el parasol,
los cuernos del hambre como racimos de uvas fértiles al sol y a la luna,
Robinson de almendras tu máscara,
la lengua que arroja sílfides de estaño,
la cal de las hormigas arrastrándose
vientre arriba con sus ocelos reticulares
y su disciplina de cometa.

Desde un beso el laberinto al que llega tu lágrima,
¿por qué lloras si hay un mundo de palomas en tus labios?,
el platino reverbera, aro del mezcal, constelación
y plumaje en la tez del azteca, pirámide que sufre el filo del esmalte,
círculos y horóscopos, alucinaciones albas en el túmulo y la serpiente roja.

Ya te has vuelto rosal y calavera,
un bulevar bajo la lluvia en aquel invierno de esquilas,
campanas en tu voz, el frío cristalino en la pereza del cristal,
las horas de nieve y el reloj quieto como un abril fósil.

Te creo, ya estás en mí, la muralla de tu ciudad y los recuerdos,
las niñas junto al río en la edad de los hombres grises
y la historia romana en los sillares,
ventrílocuos bajo los párpados de un campanario.

Ven, aquí vive mi mar, el faro triste donde murieron las gaviotas,
mi calle de versos de alambre invoca a tu portal y le ofrece margaritas blancas,
signos de esparto.

“Somos la yugular de una incógnita”, pero si unes tu zafiro
con la roca de mi ser, alas sin oscuridad soplarán confines de viento,
entonces seremos la isla de un océano impar,
el corazón con el que sueñan todos los pájaros
que huyen sin pudor del maleficio de su sombra.
Leyendas que bregan por un cobijo entre realidades y surrealismo, pero con las alas dispuestas para el vuelo.
Qué mejor leyenda que el sueño despierto; qué mejor Robinson que el que puede contar con su isla.
Me encantó el simbolismo que marca cada entrada de verso y su resolución, aunque todo sea susceptible de detenerse ante una pérdida.

Un abrazo compañero.
 
Leyendas que bregan por un cobijo entre realidades y surrealismo, pero con las alas dispuestas para el vuelo.
Qué mejor leyenda que el sueño despierto; qué mejor Robinson que el que puede contar con su isla.
Me encantó el simbolismo que marca cada entrada de verso y su resolución, aunque todo sea susceptible de detenerse ante una pérdida.

Un abrazo compañero.
Gracias, Alonso, por la visita y el comentario que dejas. Un abrazo.
 

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