Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aprendí hacerlo en el exceso,
en la voz multiforme con su prisma
que se escapa de las comisuras,
y que gotean, desde que el beso
se instaurara como una cicatriz en el cuello.
La fragilidad incendio esa noche.
Crepitaban sus nombres tan cerca del infierno.
‘oh Señora, dime cómo hacerlo’
Tocar el cielo, sin que mi sed estrangule mi anhelo.
Lo pusiste en mis venas, como cadenas.
Ganarse el cielo, me parece un mito,
y no importan mis edades,
aun puedo soñarme, soñando
sin nada más que mi tristeza,
fragilidad, ó flaqueza.
Estos sueño, que se inmolan
en mis labios, en mi carne, en mis ojos,
que no pueden dejar de mirarte,
pero si aún, puedo ser bueno
déjame tomar con fuerza tu mano
y llevarla a esa cicatriz.
Mi ambición es grande,
jamás voy a soltarte.
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