Miguel Feria
Poeta recién llegado
No me digas no
cuando te miro a los ojos
cuando ellos te buscan
cuando ellos te sienten,
en silencio,
cuando ellos te hablan,
más sin palabras,
con la misma ilusión
de las mañanas,
del sol naciente
No me digas no
cuando llega la noche
cuando se apaga
tu día, vida,
cuando quiero alargar
tu mirada
ahora perdida,
que se aparta cansada,
que se abandona al sueño,
que ahora olvida
No me digas no
cuando te retiras
por los caminos
que no son míos,
tampoco tuyos
ni de nadie.
Que son las sendas
que tú caminas,
que no dominas
donde te pierdes.
No me digas no
si te acompaño,
si quiero ser tu guía
por las veredas
que tú transitas
queriendo buscar sola
tus soledades,
tus otros mundos
y tus verdades
o tus mentiras.
No me digas no
dejando un rastro
que a mi me pierde
falsas promesas
para otros tiempos
que no adormecen,
con tus palabras
que no consuelan
que suenan huecas
que me estremecen
cuando te miro a los ojos
cuando ellos te buscan
cuando ellos te sienten,
en silencio,
cuando ellos te hablan,
más sin palabras,
con la misma ilusión
de las mañanas,
del sol naciente
No me digas no
cuando llega la noche
cuando se apaga
tu día, vida,
cuando quiero alargar
tu mirada
ahora perdida,
que se aparta cansada,
que se abandona al sueño,
que ahora olvida
No me digas no
cuando te retiras
por los caminos
que no son míos,
tampoco tuyos
ni de nadie.
Que son las sendas
que tú caminas,
que no dominas
donde te pierdes.
No me digas no
si te acompaño,
si quiero ser tu guía
por las veredas
que tú transitas
queriendo buscar sola
tus soledades,
tus otros mundos
y tus verdades
o tus mentiras.
No me digas no
dejando un rastro
que a mi me pierde
falsas promesas
para otros tiempos
que no adormecen,
con tus palabras
que no consuelan
que suenan huecas
que me estremecen