No quiero que me lean tus bellos ojos,
ni que vociferes ninguna de mis letras.
Intúyeme nerviosamente.
Albérgame desprotegida.
Siénteme tan propio,
esencial y necesario
como un suspiro primitivo.
No quieras que te toquen mis recuerdos,
ni busques el sabor en esos días.
Descúbreme presente.
Sorpréndeme asido.
Sintiéndote tan propia,
esencial y necesaria
como un libro digerido.
No queramos que nos oiga un deseo,
ni recurramos a un sexto sentido.
Encontrémonos de frente.
Juzgémonos vencidos.
Sintiéndonos tan propios,
esenciales, necesarios,
como un beso prometido.
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