Todo lo que soñé

penabad57

Poeta veterano en el portal
Quería para ti un orden de pífanos,
cantores en la cruz de los violines,
soñaba contigo en la ribera del río más caudaloso,
rumor de agua que deja música en tu vientre.

Ansiaba templos de alabastro en tus ojos
y círculos de antracita en el borde de tus pupilas,
pensaba que las aves sonreían ajenas al mundo
con guirnaldas azules en los picos, sin memoria,
sin el lago triste de la distancia cumplida.

Te contemplé en las orillas
y en el charco de las sombras,
me refugié en espejos que nunca te vieron
para olvidar la tez de tu rostro
cuando se gira hacia el confín del silencio.

Transité tus párpados de isla,
en los pechos híbridos besé las caracolas de las sirenas,
supe del resplandor de tus enjambres,
laboriosa tu voz en el marfil,
cúspide que roza el mercurio de los montes alados
como un perfume inmortal.

Navegué noches y días,
días y noches
sobre la espuma del recuerdo
-mar en calma, olas de espanto, viento en las jarcias alegres-
con este corazón en llagas,
inventé rosarios de conchas con bivalvos escarlata,
un hilo de mimbre al cuello de tu nombre.

Vivimos en hospitales de amor,
sucumbimos a los palacios y al musgo de la tierra,
en carruajes perdidos recorrimos las rodadas del aire
en tartanas de azufre
con los jilgueros alerta como delfines núbiles.

¿Para qué el oro de la luminiscencia,
el teatro o el ardid de las bambalinas ecuestres?

Galopar sin miradas,
hostil como un argonauta
después de obtener la argenta en vez de la gloria prístina,
regresar al puerto de los atlas
donde vive la razón de la roca, y recorrer mis calles oscuras
igual que un hombre cojo
que una y otra vez trastabilla.

Pero tú ya sabes que todo lo que soñé sudaba nieve.
 
Última edición:
Soñar o ser soñados, algo paso en ese despertar sudando nieve, que pone a la poesía entre paraísos y difusos infiernos; pues todo se antoja ahora lejano, mas allá, conocido; al menos con un tinte familiar, como esos minutos previos a la noche, donde la luz crepuscular adormece sombras, árboles, perfiles donde el aire se serena, pues en los sueños o previos a dormir, como esa luz de crepúsculo, permitimos que otros soñadores, en otros tiempos, en otros mundo posibles, despierten también sudando nieve. La poesía es siempre un viaje al asombro. Tu poesía sobre todo. Feliz año nuevo para vos Ramón y tu familia.
 
Soñar o ser soñados, algo paso en ese despertar sudando nieve, que pone a la poesía entre paraísos y difusos infiernos; pues todo se antoja ahora lejano, mas allá, conocido; al menos con un tinte familiar, como esos minutos previos a la noche, donde la luz crepuscular adormece sombras, árboles, perfiles donde el aire se serena, pues en los sueños o previos a dormir, como esa luz de crepúsculo, permitimos que otros soñadores, en otros tiempos, en otros mundo posibles, despierten también sudando nieve. La poesía es siempre un viaje al asombro. Tu poesía sobre todo. Feliz año nuevo para vos Ramón y tu familia.
Gracias, Gustavo, por el bonito comentario que dejas aquí. Mi deseo de que tengáis tú y los tuyos un feliz 2021.
 
Quería para ti un orden de pífanos,
cantores en la cruz de los violines,
soñaba contigo en la ribera del río más caudaloso,
rumor de agua que deja música en tu vientre.

Ansiaba templos de alabastro en tus ojos
y círculos de antracita en el borde de tus pupilas,
pensaba que las aves sonreían ajenas al mundo
con guirnaldas azules en los picos, sin memoria,
sin el lago triste de la distancia cumplida.

Te contemplé en las orillas
y en el charco de las sombras,
me refugié en espejos que nunca te vieron
para olvidar la tez de tu rostro
cuando se gira hacia el confín del silencio.

Transité tus párpados de isla,
en los pechos híbridos besé las caracolas de las sirenas,
supe del resplandor de tus enjambres,
laboriosa tu voz en el marfil,
cúspide que roza el mercurio de los montes alados
como un perfume inmortal.

Navegué noches y días,
días y noches
sobre la espuma del recuerdo
-mar en calma, olas de espanto, viento en las jarcias alegres-
con este corazón en llagas,
inventé rosarios de conchas con bivalvos escarlata,
un hilo de mimbre al cuello de tu nombre.

Vivimos en hospitales de amor,
sucumbimos a los palacios y al musgo de la tierra,
en carruajes perdidos recorrimos las rodadas del aire
en tartanas de azufre
con los jilgueros alerta como delfines núbiles.

¿Para qué el oro de la luminiscencia,
el teatro o el ardid de las bambalinas ecuestres?

Galopar sin miradas,
hostil como un argonauta
después de obtener la argenta en vez de la gloria prístina,
regresar al puerto de los atlas
donde vive la razón de la roca, y recorrer mis calles oscuras
igual que un hombre cojo
que una y otra vez trastabilla.

Pero tú ya sabes que todo lo que soñé sudaba nieve.

Marcar asombros desde una serenidad por soñar, preparacion en ese paraiso donde
el mas alla se funde como en una materia de serenidad. excelente. saludos amables
de luzyabsenta. feliz 2021
 

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