Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tus ojos ya dictaron la sentencia,
tus labios se callaron por piedad.
Y observando en tus ojos la elocuencia;
tu silencio me dijo la verdad.
Herida en mis raíces más profundas,
te reclamo piedad para está sed.
Que el agua del olvido a mi me inunde
y yo pueda librarme de tu red
Si tu nombre en mi boca se deshace
y mi exhausto corazón se rindiera
te pido que tus manos no me tiendas
ni la generosa amistad me diera.
Pido por piedad huyas de mi fuego,
que voraz me reclama tu presencia.
Líbrame tú, del mal que me devora,
que en tu olvido estará mi penitencia.
tus labios se callaron por piedad.
Y observando en tus ojos la elocuencia;
tu silencio me dijo la verdad.
Herida en mis raíces más profundas,
te reclamo piedad para está sed.
Que el agua del olvido a mi me inunde
y yo pueda librarme de tu red
Si tu nombre en mi boca se deshace
y mi exhausto corazón se rindiera
te pido que tus manos no me tiendas
ni la generosa amistad me diera.
Pido por piedad huyas de mi fuego,
que voraz me reclama tu presencia.
Líbrame tú, del mal que me devora,
que en tu olvido estará mi penitencia.