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[Juan Carlos Mestre]
pondrá el verde encendido en tus ojos poeta, de un verde igual
alumbrará tu alma.
LA OTRA NOCHE.
la noche
entró por la ventana abierta preñada de grillos
con miles de grillos que tenían el color de la noche
desplegaron en el aire sus alas de lóbrega nostalgia
cubrieron las paredes denostadas por los años
tocaron sus violines de voces lastimadas en el alba
giraron en círculos concéntricos sobre todas las cosas de la casa
en la cañería escondida de los muros
bajo el vetusto parquet de pinotea desgarrada
en los rostros pasajeros de humedad del cielo raso
detrás de los cuadros silenciosos sin escuadra
luego
extendió su mano hueca abierta
como los libros que tengo de Cortazar
como una catedral abierta hasta muy tarde en la alborada
después
de uno en uno pidió a los grillos
que se hundieran en el pozo insondable de su mano
en mis ojos penetro su mirada de sueños que no fueron
camino sonámbula dentro del cuarto ensombrecido
con cientos de miles de millones de estrellas frías titilantes desperdigadas
dijo en mi oído izquierdo quedamente
tú eres el último
tú eres mi grillo
ven
cómo no creer en su voz blanca
profundamente mi alma ardió en la música de todas las guitarras
ahora
tengo las venas abiertas preñadas de grillos
tan oscuros como mansos
en la sangre los violines desatados
en los ojos estrellas frías titilantes desperdigadas
donde la noche baila
… enero 2021
a mi mujer Susana
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…toda la noche llamó la noche a los caballos.[Juan Carlos Mestre]
la poesía crece aún entre las piedras, cómo crece el musgo en la montaña:pondrá el verde encendido en tus ojos poeta, de un verde igual
alumbrará tu alma.
[gc]
LA OTRA NOCHE.
la noche
entró por la ventana abierta preñada de grillos
con miles de grillos que tenían el color de la noche
desplegaron en el aire sus alas de lóbrega nostalgia
cubrieron las paredes denostadas por los años
tocaron sus violines de voces lastimadas en el alba
giraron en círculos concéntricos sobre todas las cosas de la casa
en la cañería escondida de los muros
bajo el vetusto parquet de pinotea desgarrada
en los rostros pasajeros de humedad del cielo raso
detrás de los cuadros silenciosos sin escuadra
luego
extendió su mano hueca abierta
como los libros que tengo de Cortazar
como una catedral abierta hasta muy tarde en la alborada
después
de uno en uno pidió a los grillos
que se hundieran en el pozo insondable de su mano
en mis ojos penetro su mirada de sueños que no fueron
camino sonámbula dentro del cuarto ensombrecido
con cientos de miles de millones de estrellas frías titilantes desperdigadas
dijo en mi oído izquierdo quedamente
tú eres el último
tú eres mi grillo
ven
cómo no creer en su voz blanca
profundamente mi alma ardió en la música de todas las guitarras
ahora
tengo las venas abiertas preñadas de grillos
tan oscuros como mansos
en la sangre los violines desatados
en los ojos estrellas frías titilantes desperdigadas
donde la noche baila
… enero 2021
a mi mujer Susana
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