Andrea

ATDRIEL

Poeta asiduo al portal
No podía olvidar a Andrea. La Andrea que iba a su aire y a su suerte. Sus pinturas retrataban ese mundo interior lleno de contrastes y conflictos. Me gustaba su constante buen ánimo y su sonrisa chispeante. No se le conoció pareja alguna: era muy independiente. Creía en otro tipo de amor, su amor por el arte, por ejemplo, o por la vida misma. Se deleitaba con los atardeceres tomando su taza de té, sola o acompañada. Sabia que la vida era como un cuadro vacío donde cada quien va dibujando su propia vida. Y sus cuadros eran de vivos colores, como si expresara un arcoíris, ese arcoíris que naciera de su propia alma. Alma soñadora y enamorada, enamorada de su propio arte y la vida, y del propio arte de vivirla, sola y independiente, siendo obra de sí misma. Espejo de su alma con cada cuadro que pintaba. Así la recuerdo.
 
No podía olvidar a Andrea. La Andrea que iba a su aire y a su suerte. Sus pinturas retrataban ese mundo interior lleno de contrastes y conflictos. Me gustaba su constante buen ánimo y su sonrisa chispeante. No se le conoció pareja alguna: era muy independiente. Creía en otro tipo de amor, su amor por el arte, por ejemplo, o por la vida misma. Se deleitaba con los atardeceres tomando su taza de té, sola o acompañada. Sabia que la vida era como un cuadro vacío donde cada quien va dibujando su propia vida. Y sus cuadros eran de vivos colores, como si expresara un arcoíris, ese arcoíris que naciera de su propia alma. Alma soñadora y enamorada, enamorada de su propio arte y la vida, y del propio arte de vivirla, sola y independiente, siendo obra de sí misma. Espejo de su alma con cada cuadro que pintaba. Así la recuerdo.

En el recuerdo el siginificado de algunas personas queda anclado como
una reversa que da justicia al buen hacer y sentido de la vida. me gustó
saludos afectuosos de luzyabsenta
 

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