Antonio del Olmo
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL MONSTRUO GUAPO
Relato tristemente verosímil.
Relato tristemente verosímil.
En aquella triste época, las cortes europeas utilizaban a los bufones, personas deformes contratadas, para reírse de ellos y sentirse más importantes comparándose con los “monstruos humanos”, como les llamaban.
***
El príncipe azul, un joven alto y esbelto, llamó al bufón de la corte, un enano contrahecho:
– Quiero que me diviertas con tus piruetas. Baila con esa escoba como si fuese una princesa. Hoy estoy muy aburrido...
El bufón abrazó a la escoba y bailó tarareando la música:
– Tarirororí rorí rorí. Tarirororí rorí rorí…
El príncipe no paraba de reír y aplaudía para seguir el ritmo de la “música”; no podía comprender que el monstruo inhumano era él.
El bufón, en cambio, lloraba mientras simulaba sonreír para agradar al príncipe.
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