Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ahora puedo escribir poemas más alegres,
luego de volver a escuchar tu voz tan dulce como siempre!
Una nostálgica melodía que se funde en mis sentidos
y rebrota la añoranza de aquellos momentos vividos
Haberte oído fue como volver a nacer,
como probar del agua después de meses en el desierto.
Donde dar un sorbo es suficiente para volver a la vida
y sentirla cómo fluye por dentro,
como una tibia lava que enciende las venas
de esta máquina llamada corazón.
Creí que alucinaba, casi intento pellizcarme,
pero por miedo al dolor innecesario
en ese justo momento, donde todo
era sosiego,
Creí que era mejor callar y sentir la sonoridad
de tu voz alegrando mis sentidos
Momentos evocaron recuerdos que llegaron como avalancha,
azotando mis sesos con tanta emoción
Tu voz
Una canción para recordar,
para grabar en el pecho y cantarla cien veces a diario,
porque una es suficiente y mil si es necesario.
Para rememorar el sonido de las olas
de aquella noche de blanca luna sobre el inmenso añil,
para sentir la sangre de aquella botella de cabernet sauvignon,
Para recordar tu intrepidez de labios
recorriendo la periferia de mi ombligo.
Si con tan solo volver a oir tu voz,
me pasa todo esto por la cabeza...
imagínate si tu boca vuelve y me besa...
luego de volver a escuchar tu voz tan dulce como siempre!
Una nostálgica melodía que se funde en mis sentidos
y rebrota la añoranza de aquellos momentos vividos
Haberte oído fue como volver a nacer,
como probar del agua después de meses en el desierto.
Donde dar un sorbo es suficiente para volver a la vida
y sentirla cómo fluye por dentro,
como una tibia lava que enciende las venas
de esta máquina llamada corazón.
Creí que alucinaba, casi intento pellizcarme,
pero por miedo al dolor innecesario
en ese justo momento, donde todo
era sosiego,
Creí que era mejor callar y sentir la sonoridad
de tu voz alegrando mis sentidos
Momentos evocaron recuerdos que llegaron como avalancha,
azotando mis sesos con tanta emoción
Tu voz
Una canción para recordar,
para grabar en el pecho y cantarla cien veces a diario,
porque una es suficiente y mil si es necesario.
Para rememorar el sonido de las olas
de aquella noche de blanca luna sobre el inmenso añil,
para sentir la sangre de aquella botella de cabernet sauvignon,
Para recordar tu intrepidez de labios
recorriendo la periferia de mi ombligo.
Si con tan solo volver a oir tu voz,
me pasa todo esto por la cabeza...
imagínate si tu boca vuelve y me besa...
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