Alizée
⊙ Humαlıen ⊙ ༻✦༺ ♡ WɩꙆt Aᖾωᥲ ♡ ∞ ֎
«Eternamente salvaje, con el poder
para revivir cada momento.
Todas esas estrellas que brillan sobre ti,
te besarán todas las noches»
para revivir cada momento.
Todas esas estrellas que brillan sobre ti,
te besarán todas las noches»
Porque si, es así como nace el instante,
improvisando
y así es como se desgaja la vida
momento a momento, día tras día,
con acordes a capela sin compás de espera,
si de alquimia, mezclada con habilidad, e
instinto.
Sin drenar completo a veces tanta herida abierta :
porque el insumo no alcanza,
porque no se llega,
porque no se deja,
aunque se les bese constante y se mimen,
o un paso adelante, no justifique, los dos últimos hacia atrás.
Y entonces se le quiere tal cual,
a veces desafinada, murmurando al oído secretos,
otras tantas desarticulada, caótica y elemental.
—Su palabra lo declara, sus acciones lo evidencian
Porque su carne es tan cruda
y las mordidas que aplican suaves, y los bocados pequeños
la masticación lenta, y su deguste, infinito
y las sonrisas brindadas de oreja a oreja, estridentes
y la sensualidad con que se maneja, se acentúa en cada movimiento.
—Oh Butcher!
Y así como pide, da
y como exige, se entrega
te ocupa de lleno, sin afanarte total.
Porque si tocas el piano, ordena los acordes con la vista
si con delicado desliz se recoge el cabello,
ella comenzará a cantar con la mano izquierda
y con uno de sus pies, entonará lo que siga.
Es suya la complicidad que obsede
cuando la noche se enquista
si las teclas se confunden, unos dedos las acarician
si la música derrapa, una voz le tiende su mano guía
si el salvavidas cansado, dormita sobre el sofá, por alguien es arropado.
El suspiro del Mar se prolonga, contemplando el amanecer en sus ojos
y su Luna ya derretida, aún lo seguirá intentando, si él no la deja dormir.
y como exige, se entrega
te ocupa de lleno, sin afanarte total.
Porque si tocas el piano, ordena los acordes con la vista
si con delicado desliz se recoge el cabello,
ella comenzará a cantar con la mano izquierda
y con uno de sus pies, entonará lo que siga.
Es suya la complicidad que obsede
cuando la noche se enquista
si las teclas se confunden, unos dedos las acarician
si la música derrapa, una voz le tiende su mano guía
si el salvavidas cansado, dormita sobre el sofá, por alguien es arropado.
El suspiro del Mar se prolonga, contemplando el amanecer en sus ojos
y su Luna ya derretida, aún lo seguirá intentando, si él no la deja dormir.
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