De sus desnudas ramas,
lágrimas de rocío.
La luna guarda en lo alto
sus besos de platino.
Un silencio va y viene
por el puente del río,
y se pierden mis ojos
con la pena de un niño.
La primavera errada,
se ha vestido de frío
y el suplicio del Chopo
llega a los pajarillos.
Agua y viento caminan
bajo el gris infinito
y su llanto me viene
para ser su testigo.
¡Chopo, viejo y desnudo
que te yergues sin nidos
en la alfombra del prado
compartiendo caminos!
Ayer estabas verde,
cantando, presumido,
hoy tu miras al suelo,
igual como yo miro.
¡Qué soledad tan triste
para el cielo divino,
el vendaval del tiempo
mordió, pero no explico!
Y en tanto alzas la frente
a solas y tranquilo,
mi alma esperará
tu abanico florido.
Luis
Última edición: