Dertodesking
Poeta recién llegado
Su mano nombró a los océanos;
no; solo usó tu existencia.
Sí; él compró mi esqueleto;
me otorgó una mente.
Y así empezó;
vuestra luz;
la mía;
todo...
Dijiste que si enterraba el pan...
Sí, mentiste a nuestros estómagos.
Lo escondí en su cavidad,
mas ya nada es lo mismo.
Mi pared se mece;
¿es una soga,
balancín,
tú, Sol?
Ese frío humano nos observaba;
pero me contemplé demasiado;
desde unos albores gametos,
hasta ese lugar bermejo.
Sola, se halla debajo;
dañada por ti…
Nuestra quimera:
¡expulsémosla!
Escupí los engaños junto a un cadáver,
y nuestras carnes podridas sonrieron.
Grité ante las corrientes eléctricas;
a lo más hondo de mis ser;
hacia un pecado inocente
bajo el ángel sombrío.
Y sus labios rojos
me maldijeron.
No;
Dios,
¿lo hiciste?
Él ha muerto;
su voz oscura;
su boca coral.
Nunca hemos sido nada;
su último adiós fue negado;
se quitó la vida mañana.
Ya solo quedan los edificios,
donde los arcángeles desolados
bailaban y reían en el ritual
que convocaba las puertas del paraíso.
no; solo usó tu existencia.
Sí; él compró mi esqueleto;
me otorgó una mente.
Y así empezó;
vuestra luz;
la mía;
todo...
Dijiste que si enterraba el pan...
Sí, mentiste a nuestros estómagos.
Lo escondí en su cavidad,
mas ya nada es lo mismo.
Mi pared se mece;
¿es una soga,
balancín,
tú, Sol?
Ese frío humano nos observaba;
pero me contemplé demasiado;
desde unos albores gametos,
hasta ese lugar bermejo.
Sola, se halla debajo;
dañada por ti…
Nuestra quimera:
¡expulsémosla!
Escupí los engaños junto a un cadáver,
y nuestras carnes podridas sonrieron.
Grité ante las corrientes eléctricas;
a lo más hondo de mis ser;
hacia un pecado inocente
bajo el ángel sombrío.
Y sus labios rojos
me maldijeron.
No;
Dios,
¿lo hiciste?
Él ha muerto;
su voz oscura;
su boca coral.
Nunca hemos sido nada;
su último adiós fue negado;
se quitó la vida mañana.
Ya solo quedan los edificios,
donde los arcángeles desolados
bailaban y reían en el ritual
que convocaba las puertas del paraíso.
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