De armaduras quijotescas, y castillos de humo y café…
la vanidad como en capas de una cebolla…
por añadir anhelo al color;
lo impresionante de lo inesperado,
y el tope de la locomotora experimental…
los hirvientes bullicios, la calidez en cordilleras de juegos…
el sol con tinte, y el hierro de las panteras;
los embarcaderos de cuero,
y la libido de los cangrejos…
esas pizcas, que celebrábamos en rama,
o los sorprendentes animales,
que escriben en la hojarasca.
De las playas con broche,
o los archipiélagos de la filosofía en el pecho….
Los oleajes de rosas, en la mano amada...
las noches prolongadas en un anhelo,
o esas ciudades, que nos visitan, a la acuarela…
aquellos invitados, a ser médicos,
o pastores, para siempre…
la vanidad como en capas de una cebolla…
por añadir anhelo al color;
lo impresionante de lo inesperado,
y el tope de la locomotora experimental…
los hirvientes bullicios, la calidez en cordilleras de juegos…
el sol con tinte, y el hierro de las panteras;
los embarcaderos de cuero,
y la libido de los cangrejos…
esas pizcas, que celebrábamos en rama,
o los sorprendentes animales,
que escriben en la hojarasca.
De las playas con broche,
o los archipiélagos de la filosofía en el pecho….
Los oleajes de rosas, en la mano amada...
las noches prolongadas en un anhelo,
o esas ciudades, que nos visitan, a la acuarela…
aquellos invitados, a ser médicos,
o pastores, para siempre…