
SABOR DE ROTA PORCELANA
Dolor angosto en sayos de diademas
que rescatan cuerpos matrizados
para caer con perspectiva órfica
y renacer en soplos de desvelos.
Es noche hirsuta que atraviesa un frío
entre muros de suculencias espirituales
cuando el sublime arquitecto, cuajado,
se reposa en la pira de la divinidad.
Tres puertas...
Tres espacios de aderezos...
Tres los instantes de infierno.
Tres espacios de aderezos...
Tres los instantes de infierno.
Espiras de cárdenas ventiscas
para oír y sentir el gemido
de los corazones aturdidos,
que levándose con frágil vuelo
se abren en soleada voz vital
pudiendo atraer el trágico dolor
con lamentos de grises comparsas.
Correspondida canícula,
puedo sentir una hoja
desde acróbatas alquimias…,
entonces.
puedo sentir una hoja
desde acróbatas alquimias…,
entonces.
Los labios se enredan, son manantial
de caídas palabras de intimidad,
los labios labran coral con sus ansias
socorriendo élitros de esperanza.
Rota la porcelana en ojo azotado
se siente un alivio de grandes soliloquios
donde la renovación angosta y justa
alcanza el juego dichoso de una paz.
En esa red queda atrapado el látigo
elevando ondas vahídas que, mistéricas,
son plenilunio de devenires alineados
entre los alejados deseos regredados.
* * * * * * *
(luzyabsenta)
Un sabor para aderezar las grotescas ilusiones que disipadas aún dejan
la posibilidad de alcanzar aquellos pasos que se perdieron.
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