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Córdoba en mi pecho

angelcesar

Poeta que considera el portal su segunda casa
CÓRDOBA EN MI PECHO

He vuelto a caminar por la vereda
donde un día mis huellas dibujé
y quizás por los surcos hechos greda
no encontré la medida de mi pie.

Detuve cada paso y vi que hospeda
todavía en la puerta de un café
mi recuerdo. Lo único que queda
después de tantos años que olvidé.

He vuelto porque antes de mi muerte
quería estar en paz con mi consciencia
al afrontar las penas de mi suerte.

Me vio crecer llorando mi presencia
como un niño que a golpes se hace fuerte.
En consuelo vi lágrimas de ciencia.
 
Última edición:
CÓRDOBA EN MI PECHO

He vuelto a caminar por la vereda
donde un día mis huellas dibujé
y quizás por los surcos hechos greda
no encontré del tamaño de pie.

Detuve cada paso y vi que hospeda
todavía en la puerta de un café
mi recuerdo. Lo único que queda
después de tantos años que olvidé.

He vuelto porque antes de mi muerte
quería estar en paz con mi consciencia
al afrontar las penas de mi suerte.

Me vio crecer llorando mi presencia
como un niño que a golpes se hace fuerte.
En consuelo vi lágrimas de ciencia.
Parece que supiste convertirlo en aprendizaje. Revisa el cuarto verso.
Un abrazo, Ángel.
 
CÓRDOBA EN MI PECHO

He vuelto a caminar por la vereda
donde un día mis huellas dibujé
y quizás por los surcos hechos greda
no encontré del tamaño de mi pie.

Detuve cada paso y vi que hospeda
todavía en la puerta de un café
mi recuerdo. Lo único que queda
después de tantos años que olvidé.

He vuelto porque antes de mi muerte
quería estar en paz con mi consciencia
al afrontar las penas de mi suerte.

Me vio crecer llorando mi presencia
como un niño que a golpes se hace fuerte.
En consuelo vi lágrimas de ciencia.
Extraordinaria evocación del terruño estimado César,
tal cual sucede con mi pueblo, no en el que nací si no más bien en el que crecí,
me he ido por algún tiempo pero siempre regreso a él
Me ha gustado mucho tu poema amigo
Un abrazo
 
Un soneto de evocaciones, es que siempre hace falta volver aunque sea
para sentir otra vez el aroma de su tierra. Rico encontrarte en mi noche
de insomnio Ángel, eres muy buena compañía para disfrutar de tu
inspiración. Besitos cariñosos apretados en tus mejillas
.
 
Extraordinaria evocación del terruño estimado César,
tal cual sucede con mi pueblo, no en el que nací si no más bien en el que crecí,
me he ido por algún tiempo pero siempre regreso a él
Me ha gustado mucho tu poema amigo
Un abrazo
Gracias, Manuel. Siempre se vuelve al pueblo que se lleva en el corazón.
Me di cuenta que en el soneto tengo consonancias entre cuartetos y tercetos, pero si me resulta difícil hacer uno, con las limitaciones propias mías, modificarlo después de haber expresado lo que se quiere me parece un sacrificio. Voy a intentar arreglarlo.
Abrazo y gracias por pasar.
 
Un soneto de evocaciones, es que siempre hace falta volver aunque sea
para sentir otra vez el aroma de su tierra. Rico encontrarte en mi noche
de insomnio Ángel, eres muy buena compañía para disfrutar de tu
inspiración. Besitos cariñosos apretados en tus mejillas
.
Gracias, Anamer. Espero que puedas descansar en la siesta!
Abrazo fraternal.
 
CÓRDOBA EN MI PECHO

He vuelto a caminar por la vereda
donde un día mis huellas dibujé
y quizás por los surcos hechos greda
no encontré del tamaño de mi pie.

Detuve cada paso y vi que hospeda
todavía en la puerta de un café
mi recuerdo. Lo único que queda
después de tantos años que olvidé.

He vuelto porque antes de mi muerte
quería estar en paz con mi consciencia
al afrontar las penas de mi suerte.

Me vio crecer llorando mi presencia
como un niño que a golpes se hace fuerte.
En consuelo vi lágrimas de ciencia.
Volver a los orígenes para hacerse pequeño y parte del trayecto que nos trajo y nos llevó.
Un saludote, Ángel, hasta tus tierras de Córdoba.
 
CÓRDOBA EN MI PECHO

He vuelto a caminar por la vereda
donde un día mis huellas dibujé
y quizás por los surcos hechos greda
no encontré del tamaño de mi pie.

Detuve cada paso y vi que hospeda
todavía en la puerta de un café
mi recuerdo. Lo único que queda
después de tantos años que olvidé.

He vuelto porque antes de mi muerte
quería estar en paz con mi consciencia
al afrontar las penas de mi suerte.

Me vio crecer llorando mi presencia
como un niño que a golpes se hace fuerte.
En consuelo vi lágrimas de ciencia.
Buen soneto, donde se evocan los recuerdos de la niñez. Un placer estar en tus letras. Un abrazo.
Miguel
 
CÓRDOBA EN MI PECHO

He vuelto a caminar por la vereda
donde un día mis huellas dibujé
y quizás por los surcos hechos greda
no encontré del tamaño de mi pie.

Detuve cada paso y vi que hospeda
todavía en la puerta de un café
mi recuerdo. Lo único que queda
después de tantos años que olvidé.

He vuelto porque antes de mi muerte
quería estar en paz con mi consciencia
al afrontar las penas de mi suerte.

Me vio crecer llorando mi presencia
como un niño que a golpes se hace fuerte.
En consuelo vi lágrimas de ciencia.
Que bonito homenaje a Cordoa, ciudad de misterio.
Gracias por compartirla.
Un saludo
 
Muy bueno. Nunca supe que eras transplantado en Mendoza. O tal vez sea pura impostura.

Abrazos.

Gus

CÓRDOBA EN MI PECHO

He vuelto a caminar por la vereda
donde un día mis huellas dibujé
y quizás por los surcos hechos greda
no encontré del tamaño de mi pie.

Detuve cada paso y vi que hospeda
todavía en la puerta de un café
mi recuerdo. Lo único que queda
después de tantos años que olvidé.

He vuelto porque antes de mi muerte
quería estar en paz con mi consciencia
al afrontar las penas de mi suerte.

Me vio crecer llorando mi presencia
como un niño que a golpes se hace fuerte.
En consuelo vi lágrimas de ciencia.
 
CÓRDOBA EN MI PECHO

He vuelto a caminar por la vereda
donde un día mis huellas dibujé
y quizás por los surcos hechos greda
no encontré del tamaño de mi pie.

Detuve cada paso y vi que hospeda
todavía en la puerta de un café
mi recuerdo. Lo único que queda
después de tantos años que olvidé.

He vuelto porque antes de mi muerte
quería estar en paz con mi consciencia
al afrontar las penas de mi suerte.

Me vio crecer llorando mi presencia
como un niño que a golpes se hace fuerte.
En consuelo vi lágrimas de ciencia.

Todo regreso porta equipajes de nostalgia y es sano y liberador cuando las lágrimas se convierten en algo más bueno, como por ejemplo, poesía.
Es un poema muy emotivo que me gustó encontrar esta mañana.
Un abrazo.
 
CÓRDOBA EN MI PECHO

He vuelto a caminar por la vereda
donde un día mis huellas dibujé
y quizás por los surcos hechos greda
no encontré del tamaño de mi pie.

Detuve cada paso y vi que hospeda
todavía en la puerta de un café
mi recuerdo. Lo único que queda
después de tantos años que olvidé.

He vuelto porque antes de mi muerte
quería estar en paz con mi consciencia
al afrontar las penas de mi suerte.

Me vio crecer llorando mi presencia
como un niño que a golpes se hace fuerte.
En consuelo vi lágrimas de ciencia.
Precioso soneto, Ángel, dedicado a la ciudad donde, imagino, o naciste, o estuviste durante bastante tiempo. Todo él me ha encantado, pero, especialmente, el segundo serventesio y el primer terceto; y las palabras ""vereda" y "greda"".
Te digo lo mismo que Sergio, vigila el cuarto verso, creo que su sintaxis y semántica flaquean un pelín. Imagino que es ""no encontré el tamaño de mi pie"", aunque, así, queda corto, con 10 sílabas métricas. Quizás ""no encontré la medida de mi pie"", por sugerir algo.
Un fuerte abrazo, querido amigo, de cordobés a cordobés (tú de la Córdoba argentina y yo de la Córdoba española)
 
CÓRDOBA EN MI PECHO

He vuelto a caminar por la vereda
donde un día mis huellas dibujé
y quizás por los surcos hechos greda
no encontré del tamaño de mi pie.

Detuve cada paso y vi que hospeda
todavía en la puerta de un café
mi recuerdo. Lo único que queda
después de tantos años que olvidé.

He vuelto porque antes de mi muerte
quería estar en paz con mi consciencia
al afrontar las penas de mi suerte.

Me vio crecer llorando mi presencia
como un niño que a golpes se hace fuerte.
En consuelo vi lágrimas de ciencia.
Se dice que uno siempre regresa a los sitios donde amó la vida.

Felicidades César.

Un abrazote!!

Felíz tarde
 
CÓRDOBA EN MI PECHO

He vuelto a caminar por la vereda
donde un día mis huellas dibujé
y quizás por los surcos hechos greda
no encontré del tamaño de mi pie.

Detuve cada paso y vi que hospeda
todavía en la puerta de un café
mi recuerdo. Lo único que queda
después de tantos años que olvidé.

He vuelto porque antes de mi muerte
quería estar en paz con mi consciencia
al afrontar las penas de mi suerte.

Me vio crecer llorando mi presencia
como un niño que a golpes se hace fuerte.
En consuelo vi lágrimas de ciencia.
Precioso poema de un lugar estimado que nos sigue siempre, un fuerte abrazo Angel
 
Precioso soneto, Ángel, dedicado a la ciudad donde, imagino, o naciste, o estuviste durante bastante tiempo. Todo él me ha encantado, pero, especialmente, el segundo serventesio y el primer terceto; y las palabras ""vereda" y "greda"".
Te digo lo mismo que Sergio, vigila el cuarto verso, creo que su sintaxis y semántica flaquean un pelín. Imagino que es ""no encontré el tamaño de mi pie"", aunque, así, queda corto, con 10 sílabas métricas. Quizás ""no encontré la medida de mi pie"", por sugerir algo.
Un fuerte abrazo, querido amigo, de cordobés a cordobés (tú de la Córdoba argentina y yo de la Córdoba española)
Gracias, José. Voy a corregirlo. Me gustó tu sugerencia. Estudié en Córdoba, por eso es un pedacito de mi historia.
Abrazo.
 
Gracias, José. Voy a corregirlo. Me gustó tu sugerencia. Estudié en Córdoba, por eso es un pedacito de mi historia.
Abrazo.[/QUOTE
Estudiante en Córdoba, claro que, entonces, es un pedacito de tu historia, como los estudiantes en Granada provenientes de muchas partes de España.
Gracias por acoger mi sugerencia.
Un abrazo, querido amigo.
 
CÓRDOBA EN MI PECHO

He vuelto a caminar por la vereda
donde un día mis huellas dibujé
y quizás por los surcos hechos greda
no encontré la medida de mi pie.

Detuve cada paso y vi que hospeda
todavía en la puerta de un café
mi recuerdo. Lo único que queda
después de tantos años que olvidé.

He vuelto porque antes de mi muerte
quería estar en paz con mi consciencia
al afrontar las penas de mi suerte.

Me vio crecer llorando mi presencia
como un niño que a golpes se hace fuerte.
En consuelo vi lágrimas de ciencia.
Cálido y evocador poema recorriendo calles repletas de antaño. Emociona la sensibilidad de tu mirada, querido Ángel. Fue una grata lectura.
 

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