Tu boca derrama besos
que se deshacen en mi piel
es hermosa esa sensación de pertenecer
a un amor que se reconoce nuestro
mientras el mar nos arrulla con su canto.
Tendidos en la arena, las olas llegan,
se van y regresan a lamernos los pies.
Vienes a pintar trazos en mi vida
firmando los lienzos con tu nombre,
lienzos que morían de ausencia, de olvido.
Hicimos el amor a la medida
desbordado, quemándonos la piel
con el ímpetu del desierto que hiela e incendia.
Cada día es propicio para enamorarnos
en cada paréntesis de vida, estamos tú y yo
y esa tempestad que nos desborda.
Ana Mercedes Villalobos
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