Llegaste como un rayo de luz al corazón de mi espejo

penabad57

Poeta veterano en el portal
Cómo brota la incandescencia, ese rubí de rojo fuego
que ilumina la sed del día. La fatalidad del misterio,
la noche de alabastro, el ritmo de una música
que parpadea con oráculos verdes son, tal vez,
la memoria del azar que dibuja un corazón
sorprendido por los iconos del fulgor.
El deslumbramiento y su ráfaga invisible
de himnos azules, el haz de un faro que nace
en tus axilas y se prolonga como un láser de viento
y murmura un sí inmortal en mis ojos
que rejuvenecen con latidos de ámbar
bajo la pérgola de la luz. Y el histrión
de los insectos que golpean la desnudez de la flor,
el oro virgen del sol, tus témpanos derretidos,
la ceniza inexistente, tu ímpetu con rosas en los senos,
tu cintura como un cuévano de altas efigies
donde rendir la claridad.
 
Última edición:
un sí inmortal en las pupilas que rejuvenecen

Es muy agradable encontrar tu obra, el título es una maravilla que invita a leer.
El desarrollo es interesante, místico, atrapa, como la escena de una película.
Me quedo con esa línea que cité, creo que los grandes sentimientos son inmortales.
De paso agradezco tus comentarios en mis espacios, son siempre un honor.
Un abrazo y que cada día tengas estas ganas de crear belleza.
 
Última edición:
Cómo brota la incandescencia, ese rubí de rojo fuego
que ilumina la sed del día. La fatalidad del misterio,
la noche de alabastro, el ritmo de una música que parpadea
con oráculos verdes son, tal vez, la memoria del azar que dibuja
un corazón sorprendido por los iconos del fulgor. El deslumbramiento
y su ráfaga invisible de himnos azules, el haz de un faro que nace
en tus axilas y se prolonga como un láser de viento que murmura
un sí inmortal en las pupilas que rejuvenecen con gritos de ámbar
bajo la pérgola de la luz; y el histrión de los insectos que golpean
la desnudez de la flor, el oro virgen del sol, tus témpanos derretidos,
la ceniza inexistente, el ardor con rosas en los senos, tu cintura
como un cuévano de altas efigies donde rendir la luz, el eco
alegre del cosmos con su arpegio y un nombre, el tuyo,
que habita en mi espejo, y no se marcha ni vuelve, se queda.
Sensualidad atisbando en bellas imágenes.
Un placer leerte
Saludos
 
Es muy agradable encontrar tu obra, el título es una maravilla que invita a leer.
El desarrollo es interesante, místico, atrapa, como la escena de una película.
Me quedo con esa línea que cité, creo que los grandes sentimientos son inmortales.
De paso agradezco tus comentarios en mis espacios, son siempre un honor.
Un abrazo y que cada día tengas estas ganas de crear belleza.
Gracias, Cecy, por tu amabilidad. Un fuerte abrazo.
 

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